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Transparencia: pieza clave en la conformación de los partidos políticos

yo (2) 2Por Sergio Alberto Nájera Villegas /Grupo Crónicas Revista

Un elemento fundamental en la existencia de todo sistema democrático es la existencia de los partidos políticos, y esque los partidos políticos representan (o deberían representar) la manifestación de los intereses del pueblo que los ha elegido como sus representantes para tomar parte de la vida pública de un Estado.

Algo que parece contradictorio es el hecho de que a pesar de ser entidades de interés público que deberían darle cabida a la participación ciudadana, el origen de los partidos políticos recae en las actividades particulares de aquellos individuos que se organizan y deciden emprender la búsqueda del poder para hacer efectivos una serie de objetivos programáticos pertenecientes a un plan de gobierno.

En otras palabras, lo contradictorio resulta en que a pesar de tener como objetivo final la participación ciudadana en la vida pública del Estado, su origen recae en la esfera de las actividades privadas no así en la esfera pública. En nuestro texto constitucional se nos muestran como entidades de interés público lo que implica una serie de características tanto políticas como jurídicas.

En un principio, el someterlos a cumplir con algunas obligaciones respecto del electorado ante el cual fungirán como representantes, da pie a que pasen de ser organizaciones integradas por miembros voluntarios a ser organizaciones que cuenten con personal capacitado para desarrollar ciertas actividades que redundaran en un aspecto determinante en el accionar y confiabilidad de un partido político: la transparencia en la rendición de cuentas.

Y es precisamente éste aspecto el que crea más controversia en el accionar y posterior justificación de un partido político en una democracia, ¿Qué acciones relativas a la financiación de sus actividades se deben someter al escrutinio de la opinión publica? La respuesta es la mayoría de sus actividades, porque al tomar parte del poder que el Estado mantiene en los asuntos públicos de igual manera tiene acceso a recursos públicos necesarios para su funcionamiento interno y externo.

La legislación electoral junto con las autoridades electorales establece aquellas materias que podrían hacer viable dicho escrutinio, que dicho sea de paso estaría cumpliendo con el derecho ciudadano de acceso a la información pública. Es importante hacer notar que en el financiamiento de las actividades de los partidos políticos no se hace exclusivamente con recursos de origen público, también se dan los casos en que el partido tiene auxilio de capitales privados que difícilmente se pueden fiscalizar.

Aquí es donde entra en escena y cobra relevancia el principio de transparencia y rendición de cuentas, a mayor transparencia más sana será la vida democrática de los partidos y menos posibilidades de que los actores políticos realicen malas prácticas en éste mismo aspecto. Por lo general la legislación electoral ya nos ha marcado que aspectos serán susceptibles de transparencia y cuales no al pertenecer al ámbito particular de los militantes, dirigentes o candidatos.

La división en los datos susceptibles de ser considerados como públicos y los considerados como privados ronda, en los primeros, el aspecto programático que rige la vida interna del partido y, en los segundos, las actividades realizadas con la finalidad trabajar en busca de sus objetivos, así como los de naturaleza privada realizados por sus agremiados.

La problemática en este tipo de cuestiones se hace presente generalmente porque los principios de la rendición de cuentas tienen un carácter mínimo para el grado de evolución que los actores políticos representan, debido a esto el concepto de la democracia interna puede ser susceptible de interpretaciones que van desde lo que significa en el ámbito electoral, lo que verdaderamente significan para el funcionamiento del partido y lo que se considera debería ser para considerarlo un buen partido por parte de los electores.

Para una transparencia y una rendición de cuentas que impliquen un verdadero acercamiento a una democracia representativa y que generen una mayor confianza entre los electores, es menester acercarse a tres principios básicos que eviten una posible corrupción de los actores políticos y permitan un seguimiento sistemático, continuo y permanente por parte de la sociedad representada, tales principios son:

  1. Principio de máxima publicidad, que solvente todas (o la gran mayoría) de las peticiones de acceso a la información formuladas por la sociedad,

  2. Todo dinero ingresado debe considerarse dinero declarado, es decir, debería prevalecer una fiscalización permanente de los recursos públicos, así como de las donaciones que tengan carácter privado , y

  3. Máxima democracia hacia el exterior, máxima democracia hacia el interior; lo que significaría transparentar los procesos vinculados a la elección de candidatos, así como un equilibrio en la participación en la vida interna y activa del partido.1

En resumidas cuentas podemos decir que, es cierto que los partidos políticos constituyen una parte fundamental para la vida democrática de un país, pues representan la organización, representación y participación del pueblo en la vida pública del Estado, pero también es cierto que esto constituyo el principio de los partidos políticos más no su consumación.

Actualmente, ya sea por cuestiones operativas o por el arraigo de malas prácticas, la participación de la sociedad ya no constituye el principal y único interés del partido político, actualmente la participación en el poder está reservada solo para pequeños grupos de gente especializada y organizada dentro de los partidos políticos, razón que hace que tome relevancia el tema de la transparencia y rendición de cuentas.

Para lograr revertir esa brecha de desconfianza existente entre los partidos políticos y la ciudadanía se hace evidente una mayor aplicación de mecanismos de rendición de cuentas a estas organizaciones políticas, pero la fiscalización debería recaer o dar parte a la ciudadanía y no solo quedar a merced de otro organismo gubernamental (políticos juzgando políticos ¿Quién les cree?), ya que esto no trae como consecuencia otra cosa más que desconfianza, apatía y crisis al sistema político que un principio tuvo como objetivo el acceso del ciudadano a las decisiones públicas en el gobierno de un país.

1 Paleta Tenorio Cueto, Guillermo, Espacio Público transparencia y partidos políticos, Piso 15, Puebla, 2013, pag.49-62.