Por Maggie Haberman / New York Times News Service

Nueva York De manera inconfundible en las últimas dos semanas, ya sea de manera intencionada o no, Donald J. Trump ha empezado a articular una salida de la contienda presidencial: un paracaídas verbal que deja en claro que ha contemplado los factores que lo llevarían a poner fin a su campaña.

Se trata de una posibilidad que muchos de quienes forman parte del establishment político han predicho en secreto conforme las elecciones se aproximan.

En tres entrevistas televisivas, Trump, quien ha hecho de su posición en las encuestas una parte central de su mensaje de campaña, habló sobre lo que lo haría abandonar la contienda en la que ocupa la primera posición en las encuestas.

“No soy masoquista”, dijo Trump a Chuck Todd, presentador de “Meet the Press”, de NBC News, el fin de semana pasado. “Si me estuviera yendo mal, si me viera perdiendo popularidad, si ustedes dejaran de llamarme por dejar de interesarse en Trump si es que no tuviera oportunidad, regresaría a hacer mis cosas”.

El magnate comentó algo similar durante una entrevista con el programa “Today” unos días antes, y en otra con “60 Minutes”, de CBS.

En entrevistas esta semana, Trump insistió en que se encontraba en la contienda para ganar, y se dirigió a los “problemáticos” de los medios que, señaló, están malinterpretando sus comentarios.

“Jamás me voy a salir”, insistió el viernes en MSNBC.

Trump sigue señalando que aún encabeza las principales encuestas republicanas y que se encuentra en una posición política que otros envidiarían, agregando que está dispuesto a gastar dinero para mantener su candidatura con vida. Sin embargo, en otra entrevista reconoció: “Para mí, lo importante es ganar. Quiero ganar, mientras que los políticos no tienen que ganar porque pueden pasarse toda la vida postulándose a cargos públicos.

Trump añadió no haber contemplado un umbral para aquello que lo haría dejar la contienda. Y señaló que sus seguidores son incluso más numerosos que los del senador Bernie Sanders, el candidato independiente de Vermont que está atrayendo a miles a mítines en sus intentos por conseguir la candidatura demócrata.

Pese a que Trump sigue encabezando las principales encuestas nacionales en los estados donde se realizan votaciones tempranas, tal ventaja ha disminuido de manera reciente a nivel nacional, y la encuesta más reciente de NBC News y el Wall Street Journal mostró que su apoyo está mermando en New Hampshire, el primer estado que realiza elecciones tempranas. Sus comentarios recientes han confirmado la opinión de observadores políticos que por mucho tiempo han sostenido que el magnate de los bienes raíces no se permitiría enfrentar el riesgo de perder.

“Incluso en el verano, cuando parecía desafiar a la gravedad y en cierta medida al sentido común, me dio la impresión de que llegaría un momento en el que la realidad se dejaría sentir”, comentó Rob Stutzman, estratega político republicano con sede en California. “No permitiría que su destino fuera decidido por los votantes en las urnas o en los curules”.

Otros candidatos republicanos han manifestado un temor menor de ofender a Trump que en el pasado. El senador Ted Cruz, quien ha tratado a su rival con cautela con la esperanza de hacerse de sus seguidores en caso de que saliera de la contienda, este jueves habló con libertad sobre la eventual muerte política de Trump durante una entrevista con la presentadora de WABC Radio, Rita Cosby.

“No creo que Trump vaya a ser el candidato”, dijo Cruz, “y creo que, con el tiempo, la mayor parte de sus partidarios se van a quedar con nosotros”.