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La amoralidad de las empresas

Por M.Margarida Pereira-Müller/ Grupo Crónicas Revista

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No, no voy hablar de la Volkswagen. Mi crónica de hoy tiene a ver con la amoralidad diaria de muchas empresas en Portugal, sean multinacionales sean nacionales. Voy a contar solamente un ejemplo. Muchos más existen.

Cuando era estudiante, X ha hecho un internado curricular de 6 meses en la empresa Y. Cuando ha terminado su maestría, solicitó un trabajo en esa empresa. A través de una agencia de empleo, X consiguió un contrato de año. Estaba feliz. Hacia lo que lo gustaba. Sus jefes estaban tan contentos con su actuación que le decían muchas veces que la irían contratar directamente al final del año.

Cuando el año terminó, la directora de recursos humanos la informó que la compañía no tenía más presupuesto para una nueva posición y que no pudiera guardarla. Pero le ha hecho una propuesta: podrían contratarla como… interna… Y con una “pequeña” condición: X tendría que renunciar, ir al centro de empleo y después la empresa la contrataría como interna.

¿Cómo es esto posible? No es solamente amoral como es ilegal. Para contratar alguien como interno/a a través del Centro de Empleo esa persona no puede haber trabajado para esa empresa.

Además se X hubiera renunciado, la empresa no tendría de pagar lo que ella tendería derecho por ley. La empresa ahorraría dinero – olvidando que X perdería todos los derechos de desempleo.

¡No sabemos cómo pero la empresa ha hablado con el Centro de Empleo y ha contratado X como interna! ¿Cómo fue posible? Las grandes empresas tienen en sus manos todo el aparato del estado. Hacen lo que quieren sin respecto a la ley. Se sienten por encima de la ley. Y esto no lo podemos dejar. Todos – individuales y empresas – tienen que respectar a la ley. Y un país que se dice democrático tiene que ver a todos por igual.