El Mundo/Por Manuel Marraco

El Tribunal Supremo ha dictado una sentencia pionera en España en la que establece que las informaciones perjudiciales que afecten a personas particulares no deberán tener acceso a los buscadores de Internet cuando el paso del tiempo haya hecho perder relevancia a la noticia.

La decisión del Pleno de la Sala Civil sobre el llamado “derecho al olvido digital” afecta al caso de dos detenidos en 1985 que fueron condenados por contrabando de drogas. Hace unos años, cuando ya habían hecho su vida, comprobaron que al escribir sus nombres en Google y Yahoo las noticias que aparecían en primer lugar eran las relacionadas con esos hechos.

La empresa editora del diario no atendió a su petición de que adoptaran las medidas necesarias para evitar la difusión actual y permanente de la información publicada cuando sucedieron los hechos. Los afectados interpusieron demanda en protección de su honor, su intimidad y su derecho a la protección de los datos personales.

La sentencia comienza señalando que y de que estos respeten un equilibrio entre la libertad de información que suponen las hemerotecas digitales y los derechos al honor, la intimidad y la protección de datos personales de las personas afectadas por las informaciones contenidas en esas hemerotecas.

“Es necesario ponderar el potencial ofensivo que para los derechos de la personalidad tiene la información publicada y el interés público en que esa información aparezca vinculada a los datos personales del afectado. Este interés puede justificar que, cuando se trata de personas de relevancia pública o existe un interés histórico, una información sobre hechos que afectan a su privacidad o a su reputación, aun sucedidos mucho tiempo atrás, este vinculada a sus datos personales (en particular,nombre y apellidos)”, dice el Alto Tribunal.

Añade que esta vinculación a los datos personales de la información lesiva para el honor y la intimidad en una consulta por Internet “va perdiendo su justificación a medida que transcurre el tiempo si las personas concernidas carecen de relevancia pública y los hechos, vinculados a esas personas, carecen de interés histórico, pues aunque el tratamiento de los datos pueda considerarse veraz, ya no resulta adecuado para la finalidad con la que inicialmente fueron recogidos y tratados, y distorsiona gravemente la percepción que los demás ciudadanos tienen de la persona afectada, provocando un efecto estigmatizador e impidiendo su plena inserción en la sociedad”.

No obstante, la sentencia puntualiza que el llamado “derecho al olvido digital” no ampara que cada uno construya un pasado a su medida, impidiendo la difusión de informaciones sobre hechos que no se considere positivos, ni justifica que aquellos que se exponen a sí mismos públicamente puedan exigir que se construya un currículo a su medida.

El derecho a la protección de datos personales justifica que, a petición de los afectados, los responsables de las hemerotecas digitales deban adoptar medidas tecnológicas, tales como la utilización de códigos robots.txt o instrucciones noindex, etc., para que la pagina web de la hemeroteca digital en que aparezca la información obsoleta y gravemente perjudicial no pueda ser indexada por los buscadores de Internet.

Sin embargo, la Sala rechaza la procedencia de eliminar los nombres y apellidos de la información recogida en la hemeroteca, o que los datos personales contenidos en la información no puedan ser indexados por el motor de búsqueda interno de la hemeroteca, pues considera que estas medidas suponen una restricción excesiva de la libertad de información vinculada a la existencia de las hemerotecas digitales.

Conforme a lo decidido por el Pleno del Supremo, los particulares podrán exigir a los medios que, pasado un tiempo, impidan el acceso a los buscadores de Internet las noticias que, aunque ciertas, les perjudiquen y que ya no estén de actualidad. Lo que no podrán reclamar es que la noticia se retire incluso de la hemeroteca del medio y que esta contenga los nombres y apellidos completos.