Una de las características propias a Europa es el apoyo del Estado a la producción cultural y a la protección del patrimonio. El gestor cultural belga, que se hizo cargo de las capitalidades culturales europeas de Bruselas (2000) y Brujas (2002), mantiene que Europa y los Estados miembros de la UE no invierten de forma suficiente en este sector.

Dilema Veche : ¿Europa tiene un “alma” ?

Hugo De Greef : Sí, con seguridad. El nombre de nuestra organización – “Un alma para Europa” — fue inspirado por Jacques Delors, que decía hace tiempo que “necesitamos un alma para Europa”. Mis compañeros de organización y yo pensamos que todos en Europa compartimos la misma cultura, que existen entre nosotros numerosos vínculos que nos unen. Y que, ahora de manera especial, compartimos un mismo espíritu. Es el corazón de Europa lo que querríamos poner en relieve.

Si queremos permanecer unidos, esto será posible por la cultura. Como “citizens driven through culture” (“ciudadanos guiados por la cultura”).

En el momento en el que se pusieron las bases de la Unión Europea, los fundadores tenían el espíritu, para empezar, de un proyecto económico y político. ¿Cómo explica que la cultura se haya convertido hoy en un punto importante de la agenda pública europea?

En efecto, la cultura y la educación no tenían un papel significativo cuando fueran puestas las bases de la Unión. El tema de la cultura fue evocado por vez primera en 1992, en el Tratado de Maastricht. Tras este tratado el puesto de comisario europeo para la Cultura fue creado. El compromiso por la producción y difusión de la cultura aparece también en un epígrafe del Tratado de Lisboa.

Pero la cultura no ha comenzado verdaderamente a jugar un papel importante hasta 2004, cuando la Unión acogió a una serie de nuevos países miembros. No es por azar que 2008 fuera declarado “año del diálogo intercultural” por el comisario europeo de Educación, Formación y Cultura, el eslovaco Jan Figel (2004-2009).

¿Cómo definiría la cultura europea? ¿Cuáles son sus características esenciales?

En su más amplia aceptación, la cultura representa un cierto grado de civilización y un conjunto de valores. Estos valores fueron resumidos en un parágrafo del preámbulo del [Tratado de Lisboa]

Son parte integrante de la cultura europea. Y estos son los valores que la Unión Europea quiere difundir. Pero si me pregunta lo que significa, en sentido estricto, la cultura europea, no sabría qué responder. ¿Qué es lo europeo en la literatura, el cine, el teatro, la danza, las artes plásticas?Hay influencias de todo tipo, de todas partes. Lo que es específico de Europa, es la responsabilidad del Estado para apoyar la producción cultural y proteger el patrimonio.

El sistema de financiación actual en Bélgica o en la Unión Europea, ¿es susceptible de censurar la creatividad?

Existen enormes diferencias en Europa en la manera de apoyar la cultura

En lo que se refiere a mi país, sobre todo en la zona flamenca, puedo decir que en los últimos quince años el sistema de financiación ha evolucionado de manera formidable. Flandes es la región de Europa que tiene mayor densidad de instituciones culturales. Existen múltiples lugares, incluyendo a los pueblos, donde las creaciones culturales pueden ser expuestas. Pero existen enormes diferencias en Europa en la manera de apoyar la cultura.

Por ejemplo, hace tres o cuatro años, hubo despidos masivos en el ámbito cultural en los Países Bajos. Cerraron orquestas filarmónicas, teatros, operas. Los presupuestos de la cultura se redujeron en un 40%. En España, los recortes fueron aún más drásticos. No es censura, pero los efectos no se alejan mucho de los de la censura, porque las oportunidades para la creación son eliminadas.

En el discurso político, se dice frecuentemente, sobre todo en tiempo de crisis, que los gastos dedicados a la cultura son demasiado elevado. ¿También la cultura puede ser rentable?

La cultura tiene un coste, pero su práctica genera ingresos

Depende del punto de vista. Existen estudios serios que demuestran que es rentable invertir en cultura. Por ejemplo, un estudio realizado hace unos años por iniciativa de la Comisión Europea, sobre el impacto de la cultura en la sociedad, facilitó datos sorprendentes. La cifra de negocio del sector cultural es más elevado que la de la industria del automóvil. Cerca de seis millones de europeos, alrededor del 3% de la población de la Unión, trabajan en industrias culturales. Todas las cifras muestran que el sector cultural es importante. La cultura tiene un coste, pero su práctica genera ingresos.

Más allá de esta perspectiva pragmática, ¿cuál es la visión idealista? ¿Cómo puede la cultura cambiar a Europa?

Actualmente es difícil ofrecer una visión idealista sobre la cultura. Cuando el paro alcanza niveles alarmante, superiores al 20%, como en España, cuando los economistas explican, con gran refuerzo de argumentos, que el euro está en peligro, está claro que las urgencias están en otra parte. Pero creo que es evidente para todo el mundo que todo hecho cultural ofrece un sentimiento de pertenencia.

Entrevista realizada por Matei Martin