Agencias

El conservador Mauricio Macri se impondría al candidato oficialista Daniel Scioli en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales argentinas el próximo 22 de noviembre, según una encuesta difundida el miércoles, la primera tras los comicios del pasado domingo.

El sondeo de la consultora González y Valladares otorga a Macri, al frente de la coalición opositora Cambiemos y actual alcalde de la capital argentina, un 45.6% en intención de voto, que asciende al 50% con la proyección de los indecisos.

Mientras que a Scioli, del gobernante Frente para la Victoria (FpV) y gobernador de la provincia de Buenos Aires, da un 41.5%, que sube al 45.5% con la proyección.

Los números dan la vuelta a los resultados de la votación presidencial del pasado domingo, cuando Scioli ganó con el 36.8% de los sufragios, solo 2.5 puntos más que el postulante opositor, quien alcanzó el 34.3%.

El margen fue muy inferior al previsto por las encuestas realizadas antes de las generales, que dejaban a Scioli muy cerca de una proclamación en primera vuelta.

Dado que ningún candidato superó el 45% de los votos ni el 40% más 10 puntos de ventaja sobre su más inmediato rival, los dos más votados, Scioli y Macri, se enfrentarán en 25 días en una segunda ronda electoral en Argentina.

El jefe de Estado argentino elegido en las urnas el 22 de noviembre asumirá el poder el 10 de diciembre.

Daniel Scioli desmintió el miércoles que la presidenta Cristina Fernández le haya retirado su apoyo para la segunda vuelta del 22 de noviembre, al salir al paso de las críticas de oficialistas que cuestionan su candidatura presidencial.

El peronista dijo a la radio Con Vos que siente “el compromiso de todos” dentro del oficialista Frente para la Victoria.

Scioli se enfrentará en el balotaje al conservador Mauricio Macri luego de no obtener el número suficiente de votos para consagrarse en primera vuelta. Ambos candidatos están abocados ahora a seducir a los votantes del peronista disidente Sergio Massa, quien quedó tercero y se convirtió en la llave para obtener el triunfo.

“Veo un fuerte compromiso de todos. Ayer me reuní con intendentes, mañana con 10 gobernadores (y) organizaciones gremiales con el espíritu de unirse detrás del candidato que saben que más va a defender el trabajo y los derechos conquistados”, señaló Scioli, que atribuyó a “especulaciones” una supuesta falta de apoyo de la jefa de Estado.

Al ser consultado sobre la supuesta reunión que iba a mantener el miércoles con Fernández, que fue luego desmentida por el jefe de gabinete Aníbal Fernández, Scioli afirmó que habla “todo el tiempo” con la mandataria.

Según la ley argentina, para ganar en primera vuelta un candidato debe obtener al menos 45% de los votos o por lo menos 40% y una diferencia de 10 puntos o más sobre su inmediato seguidor.

Scioli alcanzó el 36.86% en los comicios del domingo frente al 34.33% de Macri.

La presidenta, que dejará el poder el 10 de diciembre, ha guardado silencio desde las elecciones. Quien sí habló fue su hijo Máximo Kirchner, quien la víspera criticó fuertemente a Macri pero no se refirió en ningún momento al candidato oficialista, ni siquiera para defenderlo.

Scioli y la mandataria han mantenido diversos desencuentros en los últimos años e incluso Fernández cuestionó su gestión en la provincia de Buenos Aires, aunque terminó bendiciéndolo como aspirante a la presidencia en parte porque era el dirigente peronista con mejor imagen.

Analistas consideran que Scioli perdió votos oficialistas que nunca lo vieron como el candidato ideal y están disgustados con algunas actitudes de tono moderado que empleó en la campaña, contrarias a la esencia kirchnerista, y porque tampoco atrajo a los independientes y los peronistas disgustados con Fernández.

Uno de sus críticos es Horacio González, director de la Biblioteca Nacional y referente del kirchnerismo más duro, que cuestionó a los elegidos por Scioli para un eventual gabinete.