Associated Press

Siglos de lluvias y el sol abrasador de Texas están consiguiendo lo que no pudieron hacer los cañones mexicanos en 1836: están destruyendo poco a poco El Alamo.

Es por eso que la capilla del Alamo está siendo reconstruida con una inversión de 5 millones de dólares, parte de un programa de 35 millones que aprobó la legislatura para llevar a cabo lo que bien podría ser el proyecto de preservación más ambicioso desde los días de Davy Crockett.

La municipalidad de San Antonio, la Oficina General de Tierras del estado y varias empresas están diseñando un plan maestro que esperan tener listo el año que viene. Debe sentar las bases de la restauración de un sitio histórico incrustado en el centro de la séptima ciudad más grande de Estados Unidos.

La municipalidad aportará más adelante otros 17 millones, por lo que en total se invertirán más de 50 millones de dólares en el proyecto. El estado ya ha comprado tres edificios históricos frente al Alamo, que hoy albergan atracciones como Ripley’s Haunted Adventure y que en el futuro podrían ser convertidos en museos o permitir una expansión de la plaza.

Mientras se planifica el futuro, ya hay dos expertos que se han pasado seis horas diarias en una grúa estudiando los daños de la fachada desde hace un mes. En los sectores donde el deterioro es particularmente grave, crean réplicas de piedra y las incrustan cuidadosamente usando argamasa de cal parecida a la que se empleó cuando se construyó El Alamo en el 1700.

“No queremos que se pierdan los detalles mientras hablamos de lo que vamos a hacer”, expresó Ivan Myjer, experto en el manejo de la piedra que ha ayudado a restaurar sitios históricos en todo el mundo.

Myjer y el mampostero Miroslav Maler usan materiales lo más parecidos posible a los originales porque en restauraciones previas se emplearon otros materiales con resultados indeseados. En la década de 1930 se reparó la fachada de la iglesia usando una mezcla de cal que tomó un tono rosado en lugar del grisáceo original. Las vigas de la época colonial que adornan las ventanas de la iglesia no son las originales y fueron agregadas probablemente en los años 40, y retirarlas ahora podría dañar la piedra a su alrededor.

Los expertos, por otro lado, descubrieron un agujero de más de medio metro (unos dos pies) en la fachada sur de la iglesia. Myjer dijo que cree que mamposteros españoles e indígenas lo cavaron mientras construían El Alamo para poder afirmar mejor los andamios. Cerca de allí hay algo con menos historia: una tubería de desagüe insertada en la piedra para acomodar los primeros sistemas de acondicionadores de aire.

El Alamo es la más conocida de cinco misiones españolas creadas por los franciscanos. Construida en 1718, se llamó originalmente la Misión de San Antonio de Valero, pero seis años después fue trasladada a su actual sitio.

Los planes originales contemplaban una iglesia con una fachada de tres pisos, pero no se pudo completar la construcción del techo antes de la famosa batalla del 6 de marzo de 1836, en que soldados mexicanos sitiaron a unos 180 tejanos durante dos semanas. La misión sirvió posteriormente de cuartel para tropas confederadas y para el ejército estadounidense, que fue el que terminó de construir un techo permanente.

La directora del Alamo Becky Dinnin dijo que ha habido al menos dos proyectos de restauración encarados a partir de los años 70 que no prosperaron.

“En esta ocasión todas las piezas están encajando de una forma que no sucedió en el pasado”, expresó.

A principios del año George P. Bush, hijo del aspirante a la postulación republicana a la presidencia Jeb Bush, fue elegido comisionado de tierras. En marzo el estado tomó el control de las operaciones en El Alamo y anuló el contrato que tenía con Hijas de la República de Texas (Daughters of the Republic of Texas), que evitaron que la estructura fuese derribada en 1905 y la administraron por más de un siglo.

La misión fue considerada patrimonio de la humanidad por la UNESCO este año y atrae más de 2,5 millones de visitantes anuales.

“Mucha gente siente una conexión muy estrecha con este lugar, lo veneran desde hace años”, expresó Gene Powell, prominente empresario de la construcción que sirve en un fondo especial creado por Bush para recaudar dinero para la restauración del Alamo. Powell dijo que iniciativas previas no prosperaron por diferencias en torno a cómo presentar el lugar y a su valor histórico.

Los administradores del lugar, por otro lado, tienen que construir un museo para alojar más de 200 artefactos que el músico Phil Collins, un amante de la historia, donó a Texas de su colección personal el año pasado.

“Creo que la gente está muy interesada en ver esa colección”, dijo Kim Barker, administradora del proyecto del Alamo de la Oficina de Tierras. “Mis padres están aquí visitando y me preguntaron por eso”.

© 2015, La Prensa Asociada.