2016-ano-verdad-hugo-rangel-vargas_1_2282941Por Hugo Rangel Vargas

Equipo construido con el pundonor de la provincia, arrebatando “Oro” –su nombre original– de los llanos de lo que hoy se conoce como la Avenida Madero de la ciudad capital de Michoacán y fundado el 21 de noviembre de 1924; la historia reciente del ahora denominado comercialmente “Monarcas Morelia” es la de embates mercadológicos y comerciales contra un afición que sigue haciendo trinar a los Canarios en las tribunas.

Forjado por dos ascensos a la Primera División (el más reciente lo mantiene desde 1981 en el máximo circuito del balompié mexicano), el equipo que tiene su sede en Morelia debe su raigambre en buena medida al origen local de los empresarios que le conformaron y le sostuvieron en el fútbol profesional desde 1951, cuando ascendió por primera vez.

Las historias son muchas y tienen nombres concretos: Antonio Villalón, Carlos Miloc, Mario Díaz, Félix Madrigal, Marco Antonio Figueroa, Jaime Vera, Mario Juárez, Juan Carlos Vera, Héctor Burgues, Darío Franco, entre otros; todas ellas parecen confundirse con las de los anónimos aficionados que, en esos gritos de los jóvenes de la Locura 81, hoy por hoy se resisten a gritar el “Monarcas” para mantener el recuerdo de los “Canarios” en la gloria de sus porras.

Insertado recientemente en una estrategia de mercado de un empresario que ha construido su fortuna con base en la usura y no en el riesgo, el otrora equipo de los “Canarios” sigue aleteando en el Morelos al ritmo del “Juan Colorado” que regresó al sonido del Coloso del Quinceo a pesar de la intentona fracasada por retirarlo.

La caída casi hasta el sótano de la porcentual de los “Monarcas”, no corresponde con el ambiente de una afición viva en el espíritu, que ha dado buenas entradas en el antiguo Estadio Venustiano Carranza durante los encuentros de los “ex Canarios”; pero sí con el derrumbe estrepitoso de la fortuna de Ricardo Salinas Pliego, que apenas este año se redujo a la mitad, derivado de la depreciación de las acciones de TV Azteca y Elektra que hasta agosto del presente año había perdido alrededor de 6 mil millones de dólares.

El infierno del descenso ha empezado a quemar las alas de los “Monarcas”, que no así las plumas de los Canarios. Volcada en el berrinche y el chantaje, la usura de Salinas Pliego ha reclamado desde hace algunos años subsidios del gobierno estatal, según ha trascendido en distintos momentos en los medios de comunicación. Sin embargo, la afición, fiel a su equipo, ha mantenido entradas considerables en el Morelos pese a los magros resultados, tan así que en 2012 llegó a colocar a Monarcas Morelia como el quinto equipo con mayor número de seguidores en el país, según sondeos de la empresa Consulta Mitofsky.

No es casual que esta tierra, golpeada por los flagelos de la violencia y el crimen, coloque una parte de su vocación pacifista en el rescate de un equipo de futbol en el que reconoce un fragmento de su historia cotidiana. Ahí en la tribuna, en la matraca, en el grito, en los brazos agitados de jóvenes que nacieron conociendo a los “Monarcas”, en los pies del famoso “Semillas” que han hecho surcos en las tribunas del Morelos, en el “Fantasma”, que sigue apareciendo frente al arco para anotar goles; incluso entre la afición michoacana que llena estadios allende el río Bravo cuando juega el equipo de su tierra en aquellos lares… En todo ello vive la entereza de los Canarios.

El descenso podrá o no ocurrir, será el fin o el resultado, pero llegar sólo a verlo no dirá nada. Las historias de la resistencia se escriben mucho más que con derrotas y con victorias, son gotas de sudor, respiros, sangre y quizá un tanto de muerte. Sacrificio al que parecen estar condenados los “Monarcas” frente la pervivencia de los Canarios.