Agencias

Ayer funcionarios de la Unión Europea dieron un giro económico positivo a la crisis de refugiados que sufre el bloque.

Los funcionarios pronosticaron que los tres millones de inmigrantes que se espera arriben durante los próximos tres años proporcionarán como mínimo una ligera ayuda: una ganancia neta aproximada de un 25 por ciento de punto porcentual para 2017 en la economía europea.

Con dicha predicción, la Comisión Europea, rama ejecutiva del bloque, utilizó uno de sus pronósticos económicos periódicos a fin de abordar uno de los temas más polarizantes que Europa ha afrontado en decenios: la migración.

La llegada registrada el presente año de grandes números de personas procedentes de Siria y otros países destruidos por la guerra ha conducido a un división entre países como Alemania, que han buscado una postura más servicial, y naciones como Hungría, las cuales desean controles fronterizos mucho más estrictos.

En su pronóstico económico otoñal, la comisión señaló que “el arribo de grandes cantidades de personas en busca de asilo” requeriría aumentar el gasto público a efecto de manejar el flujo –gasto que brindaría un estímulo a la economía europea.

El incremento de trabajadores también tendría un impacto positivo adicional, “siempre y cuando existan políticas correctas destinadas a facilitar el acceso al mercado laboral”, dijo la comisión en comunicado de prensa.

Algunos analistas cuestionaron si la Comisión Europea estaba mostrándose demasiado optimista en su pronóstico –fuera porque muy pocos de los recién llegados contarían con las aptitudes correctas o serían lo bastante jóvenes como para hacer contribuciones a largo plazo para la economía, o porque es muy reducido el número de países listos para absorber a los migrantes.

“Los estados miembros tienen filosofías muy distintas en torno a la velocidad con la cual puede integrarse a los inmigrantes al mercado laboral”, señaló Stephen Booth, codirector de Europa Abierta, un grupo de investigación con sede en Londres. “Alemania ha estado dispuesta a permitir que quienes piden asilo entren a trabajar con mayor rapidez que, digamos, países como Francia”.

En el reporte de la comisión se reconoció que la recuperación europea ha sido lenta. Y se advirtió no tener expectativas de un rápido cambio de rumbo debido a los retos como la desaceleración china y las tensiones regionales provocadas por el estancamiento con Rusia por Ucrania.

Sin embargo, la comisión pronosticó que este año la economía de la eurozona conformada por 19 países crecería en conjunto 1.6 por ciento, seguido por 1.8 por ciento en 2016 y 1.9 por ciento en 2017, auxiliada parcialmente por el impacto del flujo inmigratorio.

En la predicción incluso se mencionaba para los próximos tres años un crecimiento ligeramente más alto para los 28 miembros de la Unión Europea, la cual incluye países que no utilizan el euro, como Gran Bretaña y Hungría. Dichos dos países comparten la carga de absorber a los inmigrantes a fin de suavizar la presión en estados frontales como Italia y Grecia, por donde muchos de los refugiados entran a Europa.

Los cálculos presentados en el informe del jueves apoyan la aseveración que el presidente de la comisión, Jean-Claude Juncker, hizo en septiembre asegurando que la migración podría constituir un antídoto para las tribulaciones laborales en Europa, cuya población entrada en años pone en peligro el crecimiento económico. La migración debe ser “un recurso bien administrado” en lugar de un problema, dijo Juncker en el informe anual que dio ante el Parlamento Europeo.

En el pronóstico del jueves se reconocieron asimismo los beneficios, al menos temporales, de los bajos precios del petróleo y del programa de estímulos mediante el cual está adquiriendo bonos el Banco Central Europeo.

El jueves Valdis Dombrovskis, vicepresidente de la Comisión Europea para la divisa del euro y para temas sociales, dijo a través del comunicado que acompañó el reporte que los gobiernos europeos necesitaban “aprovechar estos vientos provisionalmente a favor” para llevar a cabo reformas y ayudar a estabilizar las finanzas nacionales.

“Esto es importante”, dijo, “particularmente ante el marco de una economía global en desaceleración, tensiones sostenidas en nuestra región y la necesidad de manejar de forma decisiva y colectiva la crisis de refugiados”.