Por Kathryn Shattuck/New York Times

Durante el primer día del rodaje de “Los 33”, la directora mexicana Patricia Riggen se sentó en su silla colocada dentro de la cueva que hizo las veces de set para la película. “¡Y pum! Me cae en la cabeza una piedra”, recordó. “Afortunadamente, traía puesto mi casco. Pero eso me hizo darme cuenta de dónde me encontraba y lo que significaba estar ahí”.

Riggen se hallaba en una mina colombiana de sal que se usó como la mina chilena de cobre y oro en donde 33 mineros quedaron atrapados 700 metros bajo tierra el 5 de agosto de 2010. Pocos esperaban encontrar sobrevivientes cuando, 17 días después, la broca de un taladro alcanzó por fin el refugio de la mina. Pero entonces la broca regresó con una nota pegada: “todos estamos en el refugio, los 33”. Mil millones de personas vieron cuando, tras 69 días, los hombres fueron sacados.

Riggen, de 45 años, entrevistó a todos los mineros y a la familia de cada uno antes de empezar a filmar la película, la tercera en su haber, la cual se estrena el 13 de noviembre en Estados Unidos llevando como protagonistas a Antonio Banderas, Lou Diamond Phillips y Juliette Binoche. “La vida los ha golpeado mucho, y para ellos lo que más importa es su dignidad”, dijo la directora. “Para mí era muy importante llegar a sus corazones y ser lo más fidedigna posible”. He aquí algunos fragmentos de la conversación.

P: ¿Por qué optó por el riesgo y los peligros de filmar bajo tierra?

R: Teníamos un presupuesto muy bajo. Sabía que si fuéramos a construir los sets, tendríamos una mina de apenas unos cuantos pies. Y el valor de la producción en una mina de verdad es mucho mayor. Tuvimos que aguantar cosas, pero también tuvimos kilómetros y kilómetros de túneles y despeñaderos y estanques de sal.

P: ¿Hubo algún momento en particular que le hizo sentir cerca esos peligros?

R: Yo andaba revisando minas, y el muchacho que me ayudaba me dio una cajita y dijo: ‘Si la mina se derrumba, esto va a mantenerla respirando durante 25 minutos”. Y yo pensé: ¿25 minutos? ¿De qué van a servirme 25 minutos?

P: Usted filmó en dos minas de sal distintas. ¿Cómo eran?

R: Una da mucho miedo, es muy masculina. La otra es muy hermosa y femenina, casi cálida e invitadora. Están vivas, y son peligrosas. Hubo muchas visitas al hospital tan sólo por lo malo del aire.

P: ¿Y la iluminación en un lugar tan oscuro?

R: En ciertas escenas, la única fuente de luz son las linternas de los cascos. Así que mi director de fotografía hizo una coreografía con los actores para que se iluminaran unos a otros. Antonio sabía que en cierto momento tenía que voltearse hacia Lou e iluminarlo en un punto en particular.

P: ¿Qué se siente ser una de las pocas directoras mexicanas en Hollywood?

R: Creo que los tres directores mexicanos –Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro— nos dieron a todos los directores extranjeros, sobre todo a los hispanos, un gran impulso. Cuando llegaron para dirigir monstruos y el espacio y Harry Potters, rompieron la antigua norma hollywoodense de los temas hispanos para los directores hispanos. Ahora podemos dirigir de todo. Así que ser hispano ha dejado de ser un obstáculo. Ahora sólo es el hecho de que soy mujer. A las directoras estadounidenses se les dificulta bastante que las contraten. Probablemente por eso aquí no vemos todavía trabajar a muchas directoras latinoamericanas.

P: No se levantaron cargos contra los dueños de la mina chilena, y al parecer los hombres no han recibido ninguna compensación. ¿Está ayudándoles “Los 33”?

R: Los derechos de su historia se les pagaron bajo las condiciones de Hollywood, y si se gana dinero con esta película, ellos ganarán dinero.

P: ¿Cuál fue la reacción de ellos ante la película?

R: El corazón iba a salírseme del pecho. Al final, se prendieron las luces y ellos estaban muy callados. Todavía tenían lágrimas en los ojos, y no hubo palabras. Nada más nos abrazamos.