Fuente: Der Spiegel

Puede ser la mujer más poderosa de la tierra, pero la canciller alemana está haciendo frente a una creciente resistencia a sus políticas sobre los refugiados de parte de sus socios de la UE y también de sus aliados políticos internos.

A pesar de ser recientemente acreditada como la segunda persona más poderosa del mundo por la revista Forbes, la canciller alemana Angela Merkel se muestra cada vez más vulnerable ante sus políticas sobre los refugiados, argumenta Der Spiegel. La continua afluencia de refugiados hacia el sureste del país ha puesto a las organizaciones de ayuda y a los organismos municipales bajo una tensión sin precedentes. Mientras tanto, opositores políticos y aliados por igual están en campaña para limitar el número de refugiados autorizados a entrar en Alemania, un movimiento que puede suponer el final de la visión de Merkel para una Europa sin fronteras.

Der Spiegel afirma que la situación ha caído en el caos, puesto que municipios hambrientos de recursos luchan por mantenerse al día con una cifra de migrantes cada vez mayor. Los expertos esperan entre 10.000 y 12.000 nuevos refugiados al día, sin más refugios disponibles en todo el país. “El Gobierno, en definitiva, ha perdido el control”, afirman los autores del dosier publicado. “Y Alemania se encuentra en un estado de emergencia”. Mientras tanto, los partidarios tradicionales del partido conservador de Merkel, la CDU, están cada vez más preocupados de que los recién llegados podrían dar lugar a “una sociedad paralela de los musulmanes en el país.”

Todo esto ha influido enormemente en el índice de aprobación de Merkel, con efectos en cadena para la CDU. Más preocupante aún es que Alternativa para Alemania (AFD), un partido de extrema derecha, el que más se ha beneficiado de este cambio en el estado de ánimo nacional, se anote un 8% de apoyo en una reciente encuesta de opinión. Durante el verano, la posición de Merkel parecía inexpugnable. Ahora, especulan los comentaristas, se podría enfrentar a un súbito golpe desde dentro de su propio partido. Y Merkel es muy consciente de los peligros de su posición:

Una de las grandes fortalezas de Merkel años es un infalible sentido de la realidad política. […] Nadie sabe mejor que la canciller alemana cuán precarias se han vuelto las condiciones en el país.

En el corazón de la crisis está la relación inestable de Merkel con Horst Seehofer, jefe del partido hermano de la CDU en Baviera, la CSU. Mientras que Seehofer se opone firmemente a las medidas drásticas para reducir el número de migrantes propuestos por la AFD, está, sin embargo, presionando para poner un límite en el número de personas que el país puede asumir. La situación en Baviera, según los autores, es “pre-revolucionaria” con un creciente enfado en el partido por las iniciativas del Gobierno federal. Lo que es más, se ha comprobado que no se ha hecho nada para apoyar a las comunidades locales, que a principios de febrero hicieron un llamamiento al Gobierno para obtener ayuda por las llegadas de refugiados. La Oficina Federal de Migración y Refugiados también se ha visto desbordada por la magnitud de la crisis, después de que se negara el permiso para contratar personal adicional para el procesamiento de las solicitudes de asilo.

Merkel también es vulnerable internacionalmente. Una vez llamada “la reina de Europa”, hoy se enfrenta a la resistencia por las políticas de refugiados de muchos de sus socios de la UE, algunos de los cuales están presionando para poner más vallas y limitar la libre circulación de personas. Y ha tenido que recurrir a “los opositores antiguos” en Grecia y Turquía para gestionar el flujo de refugiados. Hay mucho en juego: el éxito de la política internacional de Merkel determinará no sólo su propia posición interna, sino también el futuro de la UE:

Merkel cree que no es posible que Alemania selle sus fronteras. Para ella, la construcción de una valla no sólo sería inútil, sino que también representaría el fin del ideal europeo. Habiendo crecido en la Alemania Oriental comunista, viene de un país que se aisló con muros y alambradas, y no quiere volver a vivir dicha experiencia.