Por Virginia López /El Mundo

Como estaba anunciado, la izquierda portuguesa se unió este martes para poner fin al gobierno de coalición conservadora liderado por Pedro Passos Coelho. Por problemas técnicos, la votación de la moción de censura no pudo hacerse de forma electrónica y tuvo que realizarse fila a fila, para que fueran contabilizados correctamente los votos a favor y en contra. La primera moción fue la del Partido Socialista (PS) y fue aprobada por 123 votos a favor y 107 votos en contra. En el interior del hemiciclo, los diputados de todos los partidos de la oposición se pusieron de pie para aplaudir la aprobación de la moción de censura.

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Mientras, en la calle, los manifestantes convocados por la Confederación General de Trabajadores Portugueses (CGTP), celebraban el momento, levantando carteles en los que podía leerse “cayó, cayó” y entonaban frases como “el pueblo unido jamás será vencido”. En el momento de la votación, ya no quedaban en las puertas del Parlamento manifestantes a favor del gobierno.

Vista de la manifestación convocada por la Confederación General de los Trabajadores Portugueses contra la caída del Ejecutivo durante la sesión parlamentaria de hoy. EFE

Tras la aprobación de la primera moción de censura (estaban previstas cuatro), el presidente del Parlamento, Ferro Rodrigues señaló que “no hace falta que se voten las otras tres porque están claras las consecuencias políticas de la primera”. “Informaré al presidente de la República del resultado”, añadió Ferro Rodrigues. Tendrá que ser ahora el presidente luso Aníbal Cavaco Silva quien decida si nombra primer ministro a Antonio Costa. El secretario general del Partido Socialista (PS) aguardó hasta el cierre del debate para hablar de la “alternativa de izquierda” con la que quiere gobernar. “El Parlamento ha expresado la voluntad del pueblo en las urnas”, dijo Costa, que defendió que lo que ha hecho ha sido “buscar la estabilidad parlamentaria que Pedro Passos Coelho no ha conseguido encontrar”.

Momento clave en la historia

El discurso de Antonio Costa fue intenso y marcó un momento decisivo en la historia política de Portugal, ya que como él mismo subrayó “es la primera vez que puede haber un gobierno apoyado por los cuatro partidos de la izquierda”, lo que según el socialista, “valoriza el pluralismo parlamentario y fortalece a la democracia”. Durante su intervención, Antonio Costa hizo un guiño a sus socios de la izquierda al saludar “el sentido de responsabilidad patriótica con el que se han propuesto garantizar la estabilidad política que Portugal necesita y que garantiza el cambio que han pedido los portugueses en las elecciones”.

Además, Antonio Costa aprovechó el momento para decir que se ha puesto fin a un “tabú”, se ha vencido un “prejuicio de la izquierda”. “La izquierda quiere seguir siendo plural pero puede llegar a acuerdos; lo que permite esta alternativa es la capacidad que tiene cada uno de respetar las diferencias de identidad pero anteponer las prioridades para el país”. En sus respectivos escaños, Catarina Martins, líder del Bloco de Esquerda, y Jerónimo de Sousa, secretario general del Partido Comunista, aplaudían el discurso de Antonio Costa.

Durante los últimos días, el Partido Socialista ha recibido muchas críticas de la derecha por negociar con la “izquierda radical”, representada por los comunistas y el Bloco de Esquerda, dos partidos que han defendido la salida del Euro y el incumplimiento del déficit público. Pero Antonio Costa asegura que “se puede aliviar la asfixia social de la clase media y mejorar el rendimiento de las familias sin tener que compartir la misma opinión sobre la OTAN; defender el Estado Social sin entrar en debate en los temas del Euro; o combatir la precariedad laboral a pesar de pensar de forma diferente sobre la UE”. Costa se refería a las diferencias que existen entre los partidos de la izquierda, que han sido puestas de parte para garantizar un gobierno duradero y estable para los próximos cuatro años.

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‘Apetito de poder’

Sin embargo, en su turno de palabra, Pedro Passos Coelho no compartió la misma opinión y acusó a Costa de tener un “apetito de poder”. Mientras el discurso del líder socialista era aplaudido en pie por todos los partidos de la izquierda, Passos Coelho abandonaba el hemiciclo en señal de protesta. Mientras regresaba hacía uso de la palabra el portavoz socialdemócrata, Luis Montenegro, para decir que hoy “se derriba al gobierno del pueblo”. “Un gobierno del Partido Socialista (PS) no es fruto de la votación de los portugueses”, argumentó el diputado conservador.

A su regreso, Pedro Passos Coelho fue el encargado de cerrar el debate sobre su programa de gobierno. Después de una intervención muy dura, al final, suavizó el semblante y sonriendo dijo que “no es normal que alguien tenga que dejar el gobierno con el voto de los electores”. “Pocos políticos pueden enorgullecerse de esa circunstancia”, afirmó Passos Coelho, antes de anunciar que aunque tengan que dejar el gobierno, él seguirá “defendiendo Portugal dentro del Parlamento”.

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Antes, había empleado un tono mucho más duro, para acusar a Costa de derribar a un “gobierno legítimo”. “Quien lo hace, después no tendrá legitimidad para reclamar sentido de responsabilidad, patriotismo o europeísmo a quien hoy se le niegan esos atributos”.

Sobre la alternativa de izquierda liderada por Antonio Costa, el hasta hoy primer ministro dijo que no tiene “cohesión”. “No creo que lo que prometen hoy sea compatible con nuestras obligaciones europeas; prometer un alivio fiscal o una mejoría de los rendimientos tiene un precio y si no lo tuviera todos lo estaríamos prometiendo”. En ese sentido, el líder socialdemócrata dijo que lo que se puede aliviar ahora, resulta del “esfuerzo duro que hemos hecho a lo largo de estos años”. “Espero que no tengamos que pagar el doble por lo que nos prometen hoy”.

Minutos antes, Antonio Costa, había dicho precisamente que están disponibles para presentar a los portugueses una alternativa a las políticas de austeridad de la derecha. “El programa de gobierno que nos han presentado no traduce la voluntad de cambio, es un programa que prosigue la austeridad más allá de la ‘troika’, es un modelo sustentado en el empobrecimiento, en la privatización de los servicios públicos y que no defiende los intereses nacionales ni refuerza la cohesión social”. Por ello, Antonio Costa ha optado por liderar una alternativa que aglutina por primera vez en la historia de la democracia lusa a toda la izquierda portuguesa en una única opción de gobierno “estable y duradera” para los próximos cuatro años.