EFE

Tintín ha aterrizado en Londres para vivir una nueva aventura en la exposición que explora el universo de Hergé, el dibujante belga que dio vida al reportero más famoso del mundo del cómic. La muestra, que se podrá visitar hasta el 15 de enero, indaga en el legado de este dibujante autodidacta a través de uno de sus elementos favoritos: la ventana.

“En esta exposición sorprende darse cuenta de la cantidad de ventanas que había en las historias de Hergé”, dijo a Efe el “tintinólogo” y traductor oficial de los cómics, Michael Farr.

Este elemento, protagonista absoluto de la exhibición, nunca aparece en las viñetas del belga por casualidad. De hecho, “la primera vez que Tintín conoció a su inseparable amigo el Capitán Haddock fue a través de un ojo de buey”, añadió Farr.

Las paredes de las tres salas que acogen la retrospectiva, bautizada como Tintín: la pieza maestra de Hergé, han sido cuidadosamente decoradas con un papel pintado que recuerda a las contraportadas de los icónicos cómics.

Los retratos en tonos azules del general Alcázar, Milú, Serafín Latón y Rastapopoulos, entre otros personajes, transportan al visitante a las viñetas donde el reportero visitó el Himalaya, el fondo del mar y la luna.

De todos ellos, el Capitán Haddock era el preferido de su creador, “también el de la gente porque es muy humano, le gusta beber, decir tacos, es irritable… por eso lo hemos puesto en todas partes en esta exposición”, afirmó el experto.

La muestra recorre la evolución de las viñetas de George Remi, que adoptó el seudónimo de Hergé, desde la sencillez de las tiras que publicó en sus primeros trabajos en periódicos, hasta el estilo definido de su obra gráfica difundida en libros.

La vocación del ilustrador fue temprana, desde que era un niño llenó sus cuadernos del colegio con ilustraciones y dibujos que se recogen en las fotografías de la exhibición.

Fue en 1929 cuando el personaje que le hizo famoso en todo el mundo apareció por primera vez en la revista “Le Petit Vingtième” y la pasión por el entrañable Tintín sigue intacta en nuestros días.

Antes de cumplir veintiún años, Hergé dio a conocer al reportero de flequillo rubio en Tintín en el país de los soviets, cuando se convirtió en el corresponsal mundial de Le Petit Vingtième.

“El personaje es enormemente popular y no solo en Europa, sino también en Asia o África. Son historias llenas de humor con las que cualquiera se puede identificar”, manifestó Farr.

Influenciado por las noticias del día y las películas, Hergé supo distinguirse de los demás dibujantes por su habilidad de integrar la realidad en las historias que relataba a través de sus ilustraciones.

Además, el dibujante sentía pasión por el arte y fusionó en sus historietas técnicas empleadas por pintores, fotógrafos y directores de cine.

Como muestra la exposición, a través de bocetos, viñetas originales y fotografías de momentos destacados, el mundo de Tintín fue creciendo hasta que en 1950 Hergé estableció un estudio con un equipo que le ayudó a desarrollar más historias.

“Había una persona especializada en ilustrar coches, otra encargada de los colores, pero nadie más que Hergé podía pintar a los personajes principales”, aseguró Farr.

Aunque el equipo fue creciendo hasta emplear a casi cincuenta personas, el dibujante belga nunca imaginó hasta dónde llegaría la fama del reportero de flequillo ingrávido y pantalones bombachos.

“Le hubiera encantado esta muestra. Lo gracioso es que solía venir a Londres a ver a un editor y se quedaba en un hotel que hay cruzando el río, así que conocía muy bien esta zona y se hubiera sentido como en casa”, aclaró el “tintinólogo”.

La saga de Tintín y su fiel perro Milú, compuesta por 24 aventuras alrededor del mundo, ya ha vendido más de 250 millones de ejemplares y ha sido traducida a más de 50 idiomas.