EFE/AFP

El jefe del Estado de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, ha encargado este martes al líder del Partido Socialista luso, Antonio Costa, la formación de un nuevo Gobierno, que estará apoyado en el Parlamento por la izquierda.

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La decisión tiene lugar dos semanas después de la caída del Gobierno minoritario de derecha de Pedro Passos Coelho, vencedor de las elecciones legislativas del 4 de octubre, pero sin la mayoría necesaria para gobernar.

Con la marcha de Passos Coelho se pone fin a la política de austeridad impuesta en el país luso desde el año 2011.

En un comunicado divulgado por la Presidencia de la República, Cavaco Silva explica que decidió “designar a Antonio Costa para primer ministro” después de “tomar debida nota” de las respuestas del líder socialista a sus dudas sobre el acuerdo logrado con el resto de la izquierda para garantizarse su apoyo en el Parlamento.

El presidente luso exigió este lunes a Costa “clarificar” seis cuestiones que, en su opinión, no estaban suficientemente garantizadas en el pacto suscrito por el PS con el Bloque de Izquierda, el Partido Comunista y el ecologista Partido Los Verdes.

Concretamente, Cavaco Silva le reclamó más garantías de que su Ejecutivo cumpliría con las reglas de la UE y respetaría los compromisos derivados de la pertenencia de Portugal a la OTAN, y le pidió certificar que contará con el apoyo necesario para aprobar los Presupuestos de Estado, especialmente los de 2016.

El líder socialista envió ayer mismo un escrito al jefe del Estado -cuyo contenido no se ha hecho público todavía- y hoy mismo volvió a ser convocado por el presidente para, finalmente, ser llamado a formar Gobierno.

En el comunicado, Cavaco Silva considera que la hipótesis de mantener al Ejecutivo de Passos Coelho en funciones hasta la realización de elecciones anticipadas -como pronto, junio de 2016- “no correspondía al interés nacional”, lo que llevó a descartar esta opción.

Cavaco Silva -que comparte filiación partidaria con Passos Coelho- recuerda que tras la caída del Gobierno conservador, mantuvo durante las últimas dos semanas cerca de una treintena de reuniones con personalidades de diferentes sectores de la sociedad lusa para escuchar su opinión sobre cuál sería la mejor solución a esta crisis política.