Thomas L.Friedman /NYT

Hoy hablaré sobre los atentados en París, pero antes de hacerlo, quiero compartir dos artículos noticiosos aquí, en caso que se los hayan perdido: Nació la primera cría de un camello clonado en un centro de investigación en Dubái y una nueva empresa local de taxis está compitiendo con Uber en el mundo árabe.

Ustedes pudieran creer que estas nuevas empresas de emiratos –clonación de camellos y taxis– no tienen nada que ver con París, pero sí lo tienen. Sigan conmigo.

Un periódico local, The National, citó las palabras del Dr. Ali Ridha Al Hashimi, el director administrativo del Centro de Biotecnología Reproductiva en Dubái, anunciando “que Injaz, el primer camello clonado del mundo, había dado a luz a una hembra saludable que pesó 38 kilos, el 2 de noviembre. Injaz, cuyo nombre significa ‘logro’ en árabe, fue clonado en 2009 de las células ováricas de un camello muerto”. Anteriormente, cuando la preñez fue divulgada, el director científico del centro, Dr. Nisar Wani, dijo: “Esto demostrará que los camellos clonados son fértiles y pueden reproducirse igual que los camellos producidos naturalmente”.

También la semana pasada, una fuerte empresa árabe de creación reciente para compartir viajes en auto, Careem.com, reunió 60 millones de dólares más en financiamiento de capital de riesgo para competir con Uber en el mundo árabe, usando tecnología que permite reservar vehículos de antemano a través de su aplicación móvil; ideal para Arabia Saudí, donde las mujeres no pueden conducir y necesitan choferes para que las lleven a ellas y sus hijos a todas partes.

Así que, aproximadamente a 1,600 kilómetros al sur de la nueva empresa de Estado Islámico en Irak y Siria –donde yihadistas están usando tecnología para engendrar disrupción en una magnitud masiva– otro grupo de musulmanes (y no-musulmanes) en otro país árabe está causando disrupción en el mundo de camellos y taxis.

¿Cuál es el mensaje? Realmente tiene importancia el contexto dentro del cual árabes y musulmanes vivan sus vidas. Además, en demasiados lugares, solo han tenido una alternativa: –SISI o ISIS– el puño de hierro de generales, como el Presidente egipcio Abdel Fatá al-Sisi, quien intenta sofocar toda disensión, o la locura de ISIS que dice que la única manera de progresar es hacer que el mundo árabe-musulmán retroceda.

Para buena fortuna, hay una tercera vía: las autocracias, monarquías y unas pocas democracias frágiles que han invertido en su gente y creado islas de decencia –Túnez, Jordania, Líbano, Kurdistán, Kuwait, Marruecos y los Emiratos Árabes Unidos– en las que más jóvenes árabes y musulmanes pueden volver realidad su potencial pleno y construir su dignidad alterando camellos y taxis… no París y Beirut.

En lo personal, la mayor cuestión estratégica en Irak y Siria es: ¿Qué haría falta para arrancar de raíz a ISIS y crear una isla suní de decencia en su lugar? Para empezar, eso requiere de una honesta evaluación de cuán grande es el desafío.

Hace 60 años, dictadores asiáticos en efecto decían a sus pueblos: “Les voy a quitar su libertad –pero les daré la mejor educación, economía dirigida por exportaciones e infraestructura que el dinero pueda pagar– y en medio siglo ustedes formarán una clase media que recuperará gradualmente su libertad”. En el mundo árabe, los dictadores en efecto le dijeron a su pueblo hace 60 años: “Les voy a quitar su libertad y les daré el conflicto árabe-israelí, un brillante objeto para distraerlos de mi corrupción y depredación”.

Esa diferencia, 60 años más tarde, ha producido el milagro económico de Asia e impulsado el desorden/caída de la civilización árabe en Yemen, Líbano, Siria e Irak.

Dado esto, creo que la política exterior de Estados Unidos en el mundo debería progresar de la siguiente forma: Donde hay desorden, contribuir a crear orden, porque sin orden nada bueno puede pasar. Tomaré a Sisi por encima de la Hermandad Musulmana. Sin embargo, donde hay orden, necesitamos presionar para que se vuelva más decente y con la mirada adelante. Es ahí donde Sisi no está cumpliendo: Su visión es solo orden por el orden mismo, sin una pendiente suave. Donde hay orden decente, como Emiratos Árabes Unidos, Jordania o Kurdistán, alentarlo a volverse gradualmente más abierto y constitucional. Y donde hay orden constitucional, como en Túnez, protegerlo como una rara flor.

Un amigo iraquí con familia aún en Mosul, controlada por ISIS, me dice que el aumento de bombardeos del Presidente Barack Obama y operaciones especiales con los kurdos están dañando bastante a ISIS. Fue en parte para ocultar esto que ISIS desató su desfile de muerte en París. Sin embargo, estos tipos de ISIS son inteligentes y aún muy peligrosos. Yo apoyaría más bombardeos y operaciones especiales para debilitarlos y contenerlos incluso más.

Pero antes de que vayamos más allá de eso, necesitamos enfrentar este hecho: Para derrotar de manera sostenible a malos suníes de ISIS se requiere de buenos suníes que no sean de ISIS para crear una isla de decencia en su sitio. Y justo ahora, ay, encontrar y reforzar a buenos suníes que no son de ISIS es la segunda prioridad de todos los vecinos.

A Turquía le interesa más derrotar a kurdos; Arabia Saudí y sus aliados del Golfo Pérsico se interesan más en derrotar a Irán y sus representantes en Irak, Yemen y Siria; A Catar le interesa más promover la Hermandad Musulmana en Siria e irritar a Arabia Saudí; a Irán le interesa más proteger a chiíes en Irak y Siria que crear un espacio para que prosperen suníes decentes; además, muchos de los activistas suníes que no son de ISIS en Siria e Irak siguen siendo islamistas… y no van a desaparecer. ¿Cómo se teje un tapete decente a partir de estos hilos?

No lo sé; y hasta que lo sepa, yo me mostraría cauteloso con respecto a ir mucho más lejos de lo que ya estamos haciendo. París pudiera ser diferente por completo hoy día. No así Oriente Medio.