Agencias

La primera sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) le dio la razón a una persona acusada del delito de secuestro en perjuicio de la víctima, la cual había solicitado no carearse con su victimario porque eso, “le afectaba”.

Al resolver un amparo directo en revisión, la primera sala le negó la razón a una mujer mayor de edad, quien fue secuestrada en Morelia, Michoacán, y solicitó al juez de la causa que no la obligara a enfrentar a su victimario.

Sin embargo, la sala avaló el proyecto de dictamen, elaborado por José Ramón Cossío, el cual determinó que el presunto responsable tiene el “estricto derecho” a gozar de un juicio justo” y que por ello, todo tribunal está obligado a salvaguardar los derechos tanto del inculpado como de la víctima del delito “en plena igualdad”.

La resolución remitió el asunto a un tribunal colegiado para que continúe el desahogo de la causa penal y para que desahogue los careos solicitados.

En este contexto, la sala emitió las siguientes directrices para este tipo de situaciones:

— La petición de la víctima de no estar presente en la misma sala de audiencias con el procesado, “debe hacerse ante el juzgador y estar respaldada con medio de prueba idóneo”. Además, de la solicitud debe darse vista al procesado y su defensa, así como al Ministerio Público.

— Los jueces, y de ser el caso, la Fiscalía, adoptarán las medidas para “minimizar las molestias causadas a la víctima”; se debe reducir el número de entrevistas, declaraciones, audiencias y el contacto “innecesario”; evitar el contacto “innecesario” con presunto responsable y otras personas que no tengan relación directa con el proceso de justicia, aunque, “de ser posible y necesario”, la víctima debe ser interrogada en el juicio sin que esté presente el acusado.

Que la víctima al ser interrogada o careada esté asistida por un experto que le proporcione ayuda sicológica; además de que el juzgador podrá establecer recesos durante las audiencias, cuando advierta desgaste físico o emocional de la víctima.