Fuente: El Mundo/ Por Carlos Fresneda

El Parlamento británico ha dado carta blanca al premier, David Cameron, para atacar las bases del Estado Islámico (IS) en Siria. Por 397 votos a favor y 223 en contra, con el apoyo de 67 diputados de la oposición laborista, el líder conservador ha logrado quitarse la espina que tenía clavada dese hace dos años y tres meses, cuando fracasó al primer intento.

“Los ataques de la RAF podrían ocurrir en cuestión de horas”, anunció entre tanto el ministro de Defensa Philip Hammond, que confirmó el envío de ocho cazas de refuerzo (dos Tornados y seis Typhoons) a la base de base de Akrotiri en Chipre, desde donde se lanzarán los ataques sobre suelo sirio, en coordinación con los aviones norteamericanos y franceses.

Hasta ahora, los aviones de la RAF había bombardeado posiciones del IS tan solo en Irak, aunque había participado en labores de apoyo y recoconocimiento, junto a los drones Reaper que en agosto pasado lanzaron ya un primer ataque “en defensa propia” que acabó con la vida de dos dos yihadistas británicos en suelo sirio: Reyyard Khan, de Cardiff, y Ruhul Amin, de Abedeen.

El debate de once horas culminó con una duro intercambio de acusaciones entre Cameron y el líder laborista Jeremy Corbyn, opuesto a los bombardeos y convertido en “héroe” de los más de 5.000 manifestantes que protagonizaron una masivo “die in” a las puertas de Westminster horas antes de la votación.

Cameron justificó el jueves los ataques aéreos en Siria en respuesta “a la llamada de nuestros aliados”, que reclaman la participación de la Royal Air Force (RAF) en el conflicto. Cameron aseguró que el presidente francés, François Hollande, está convencido de que los ataques de la RAF con misiles de precisión Brimstone sobre las bases del Estado Islámico (IS) “marcarán la diferencia”.

“¿Trabajamos con nuestros aliados para destruir esta amenaza y perseguir a los terroristas en su terreno, donde traman los atentados para matar británico, o nos reclinamos en el asiento y esperamos a que nos ataquen?”, fue la pregunta lanzada por el líder conservador en la Hora H de la votación, en la que partía con ventaja.

El líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, le plantó cara “no por pacifismo, sino por sentido común”. Corbyn tuvo a su lado a última hora al ex líder del partido Ed Miliband, que decidió arroparle frente a la hostilidad de medio centenar de laboristas moderados, que anunciaron que cerrarían filas con Cameron y a la hora de autorizar los bombardeos.

Corbyn advirtió que la intervención de la RAF en el conflicto podría tener “consecuencias no planeadas” y que serviría para allanar el terreno al despliegue de soldados, “en una nueva guerra y al cabo de 14 años de conflictos armados con resultados catastróficos en Oriente Medio”.

El último sondeo de YouGov para The Times reveló una preocupante pérdida de apoyo al ‘premier’ en plena cuenta atrás. El 48% de los británicos aprobaba los ataques aéreos sobre suelo sirio, frente al 31% que se oponía. Hace tan solo una semana, antes de que Cameron explicara sus argumentos en el Parlamento, la proporción era de 59% a favor y 20% en contra.

Cameron intentó recuperar su capacidad de convicción en el cuerpo a cuerpo con más de 120 diputados de varios partidos, en un forcejeo que se prolongó hasta bien avanzada la noche. El líder conservador afiló sus ataques, anunció que se referirá a partir de ahora al IS como Daesh (usado por los musulmanes en un tono despectivo) y definió indistintamente al enemigo como “un culto de la muerte”, “monstruos medievales” o “un grupo de violadores de mujeres que traman atentar contra nosotros y radicalizar a nuestros niños”.

Después de calificar en privado a Jeremy Corbyn como “simpatizante” del terrorismo, Cameron se negó a pedir disculpas en público, aunque abrió el debate alegando que respetaba a “quienes estén en desacuerdo” con la decisión de bombardear las bases del IS en Siria.

El líder conservador defendió la moción en doce puntos que fue votada al final del alegando que contiene numerosas salvaguardas: “Fijamos claramente el objetivo, destacamos importancia de evitar víctimas civiles y avanzar hacia un acuerdo político y descartamos el uso de tropas de tierra”.

El “premier” aseguró que los bombardeos de alta precisión de la RAF en suelo iraquí en el último año no han causado víctimas civiles y que el mismo objetivo se perseguirá en Siria. Cameron expresó su convencimiento de que la intervención de los cazas británicos romperá la baraja, pese a los casi 3.000 ataques aéreos lanzados hasta la fecha sobre suelo sirio a cargo de los aviones norteamericanos y franceses.

Cameron pasó sin embargo apuros a la hora de intentar explicar de dónde han salido los cálculos de 70.000 combatientes que supuestamente pueden apoyar desde tierra la ofensiva contra el IS o Daesh. El premier aseguró que los cálculos corresponden a un informe del Comité de Asuntos Exteriores y que la mayoría pertenecen al Ejército Libre Sirio o a la resistencia kurda.

John Woodcock fue el primer laborista en hablar y en desmarcarse de su líder, Jeremy Corbyn. Después lo harían tres ex ministros laboristas -Alan Johnson, Margaret Beckett e Yvette Cooper- así como su número dos, Tom Watson, y su portavoz de Exteriores, Hillary Benn. El ex líder Ed Miliband, el ex candidato Andy Burnham y otras voces notorias del Partido Laborista salieron sin embargo en auxilio de Corbyn frente a la hostilidad creciente en sus propias filas.

Angus Robertson, en representación del Parido Nacional Escocés (SNP), anunció por su parte la oposición en bloque de los nacionalistas a los bombardeos: “Llamo a mis colegas a no ignorar las lecciones de Afganistán, de Irak y de Libia. No vamos a repetir los mismos errores del pasado. No vamos a dar luz verde a una acción militar sin un plan para la paz”.