Associated Press

Recibir su pago siempre ha sido una dura tarea para los contratistas del Gobierno mexicano, pero rara vez el problema había sido tan grave, debido a que el bajo precio del petróleo agobia la economía de México.

Analistas y funcionarios señalaron el martes que el problema ya salió a la luz. Los contratistas del Gobierno se quejan públicamente y los expertos han expresado preocupación de que la constructora más grande del país podría estar cerca de la bancarrota.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial Juan Pablo Castañón reprochó públicamente el lunes al presidente Enrique Peña Nieto, y señaló que los pagos tardíos han colocado a las empresas mexicanas en riesgo de quebrar.

“Los retrasos e incumplimientos no sólo ponen en riesgo financiero a miles de empresas. Ponen en peligro millones de empleos para las familias mexicanas”, dijo Castañón en un evento junto a Peña Nieto.

La Presidencia dijo el martes que no tiene respuesta a esos comentarios.

El problema no es nada nuevo, y la anticuada burocracia mexicana siempre ha sido lenta a la hora de liquidar pagos. En un caso, hoteles en el estado de Guerrero, en el sur del país, se quejaron de que el Gobierno no les ha pagado por albergar a miles de agentes de la Policía Federal que han sido enviados a la conflictiva entidad.

Pero el marcado desplome en los precios del crudo —fuente de casi el 37% de los ingresos del país— ha agobiado a la administración de Peña Nieto y forzado recortes en el presupuesto.

Eugenio Alemán, economista en Wells Fargo Securities, dijo que el descenso en el precio del petróleo ha sido un “golpe muy fuerte” para el Gobierno. “Me imagino que están tomando tiempo” con los pagos, “tratando de organizar y administrar los pocos recursos que tienen en este momento”.

La mayor empresa constructora en el sector de obras públicas de México, Empresas ICA, parece cerca de la insolvencia luego de retrasar un pago de intereses por 31 millones de dólares para el mes de diciembre. ICA, una de las constructoras más añejas del país, cuenta con un período de gracia de 30 días para realizar el pago. La mayoría de su trabajo es para el Gobierno o compañías del sector público.

El Servicio de Inversiones Moody’s redujo la calificación de ICA a Caa3, señalando que al no realizar su pago de intereses “refleja la precaria liquidez de la compañía y es un posible precursor para un proceso más formal de refinanciamiento o un cambio forzoso de deuda”.

ICA no se ayudó al aceptar una gran deuda denominada en dólares estadounidenses, pese a que la mayoría de sus ingresos son en pesos, una moneda que se ha devaluado 16% con respecto al peso en lo que va del año y 31% en los últimos dos años.

Pero un funcionario gubernamental que no contaba con autorización para ser citado por su nombre, dijo que los problemas de flujo de capital de la empresa empeoraron por los pagos tardíos por parte de la petrolera paraestatal, Pemex, y algunos gobiernos a nivel estatal.

Pemex dijo no tener comentarios inmediatos al respecto, y la representante de relaciones con inversionistas de ICA, Elena García, señaló que la empresa, por política, no comenta con la prensa.

Guillermo Delgado, de Black Wallstreet Capital México, cree que el Gobierno hará lo posible por evitar la bancarrota de ICA.

“El Gobierno, lo que está intentando, es liberarles los pagos lo antes posible para que la empresa no se vea en problemas”, dijo Delgado. “No es un tema de ayuda hacia la empresa, sino simplemente es una tema de agilización del proceso, para que ICA reciba del Gobierno el pago necesario que se les debe”.