Fuente: WSJ

Fitch Ratings rebajó la calificación de crédito soberano de Brasil por segunda vez este año, citando el creciente déficit del país, la agitación política y una recesión más profunda de lo esperado. La agencia puso la deuda del país en categoría basura y asestó un nuevo golpe a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, mientras ésta lucha por reactivar la economía y evitar un juicio político.

La rebaja dejó la calificación de Brasil en BB +, un escalón en territorio especulativo, con perspectiva negativa.

Después de Standard & Poor’s, Fitch es la segunda de las tres grandes agencias de calificación en rebajar la deuda de Brasil a categoría basura, lo que podría desencadenar una ola de ventas de activos brasileños y debilitar la moneda. También hará que sea más caro para el gobierno del país pida prestado dinero, en momentos en que el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, está tratando de reducir el déficit presupuestario del gobierno.

“El deterioro de contexto interno está aumentando los retos para que las autoridades adopten medidas correctoras oportunas que apoyen la confianza y mejoren las perspectivas de crecimiento, la consolidación fiscal y la estabilización de la deuda”, dijo Fitch en una nota.

En los 12 meses hasta octubre, el déficit se ha disparado a 9,5% del Producto Interno Bruto, conforme la economía en contracción reduce los ingresos fiscales y la parálisis política en el Congreso impide la aprobación de la mayor parte del programa de austeridad de Levy.

La recesión del país, que los economistas dicen es la peor desde la Gran Depresión, y el escándalo masivo de corrupción en la petrolera de control estatal Petróleo Brasileiro SA, o Petrobras, han arrastrado los índices de aprobación del gobierno de Rousseff a un solo dígito y han impulsado los llamados para su destitución.