La crisis que se asoma

Por Hugo Rangel Vargas

2016-ano-verdad-hugo-rangel-vargas_1_2282941La teoría macroeconómica indica que el flujo de capitales a nivel internacional se encuentra determinado fundamentalmente por el diferencial entre la tasa de interés de referencia mundial y las tasas de interés de las diferentes economías. Esto significa que para que un país determinado pueda atraer mayor cantidad de capitales deberá tener una tasa de interés superior a la de referencia mundial, margen que se incrementa en proporción al riesgo de la inversión en dicha economía.

A nivel mundial la tasa interés de referencia es la que dicta la economía norteamericana a través de la Reserva Federal (Fed), pues en teoría es ahí en donde el riesgo de la inversión es prácticamente nulo.

Derivado de lo anterior, las implicaciones que tiene para el conjunto de las economías del mundo el reciente anuncio de la Fed del incremento de su tasa de interés de referencia, misma que se había mantenido prácticamente en cero durante casi una década, y que ha pasado a una banda entre 0.25 y 0.5 por ciento; no son menores.

En el caso de la economía mexicana, el Banco Central ha dado a conocer el incremento también de la tasa de interés de referencia en el país en 25 puntos base, esto es que pasará de 3 a 3.25 por ciento; situación que teóricamente pondría en condiciones de competencia a nuestra economía en el mercado financiero internacional.

Sin embargo, la carrera por atraer capitales ha sido la piedra de toque de una economía mexicana que es altamente deficitaria en sus relaciones con el extranjero y que al menos entre enero y septiembre del presente año acumuló en la balanza de pagos un saldo negativo de 24 mil 741 millones de dólares.

Analizando los conceptos que integran este indicador, que es el concentrado de las relaciones de la economía mexicana con el exterior, encontramos que nuestro país exporta menos de lo que importa. La industria automotriz, ejemplo de la capacidad exportadora de nuestro país, requiere de una cantidad importante de insumos que debe traer de otras partes del mundo.

Otra fuga de dólares de la economía mexicana ocurre por concepto de las utilidades que la inversión extranjera directa remite a sus economías de origen y que hasta septiembre de este año algo así como 3 mil 624 millones de dólares.

Por su parte la atracción de capitales en cartera -esto es la adquisición de títulos de deuda pública y privada que hacen los extranjeros-, misma en la que influye el diferencial de tasas de interés nacional con respecto a la norteamericana, ha sido menor en el primer semestre de 2015 en relación a lo ocurrido en el mismo semestre de 2014; fenómeno que podría agudizarse después del señalado anuncio de la autoridad monetaria estadounidense.

En síntesis, la economía mexicana tiene una deficiencia estructural para generar dólares que le permitan saldar sus relaciones con el exterior; situación que en un entorno de devaluación de la moneda, podría impactar en la capacidad de la autoridad monetaria nacional por contener la depreciación del peso.

La medida tomada por el Banco de México en términos de elevar la tasa de interés pareciera congruente y correcta para responder a la decisión de la Fed, sin embargo el castigo lo tendrán los inversionistas nacionales que tendrán que pagar un costo del dinero ahora más elevado; sin que una tasa de interés superior garantice que la economía nacional pueda tener unas relaciones con el exterior menos deficitarias.