Agencias

El Congreso del Estado de Guerrero ha rehabilitado este viernes en el cargo al alcalde de Cocula, Erick Ulises Ramírez, a pesar de que está siendo investigado por sus presuntos vínculos con el crimen organizado.

La sede legislativa ha dejado sin efecto la excedencia indefinida basándose en el dictamen de la Comisión de Asuntos Políticos, según la cual no hay “impedimento legal” para que Ramírez siga ejerciendo funciones públicas.

“No existe impedimento legal para que el peticionario asuma el cargo para el que fue electo. Por ser un derecho inherente, lo procedente es decretar la terminación de la licencia para devolver los derechos y obligaciones de presidente municipal”, ha dicho la Comisión.

El alcalde de Cocula, Guerrero, Erick Ulises Ramírez Crespo, quien fue detenido en el estado de Morelos en octubre, retomará su cargo dado que el Congreso del estado revocó la licencia que Ramírez había obtenido mientras permanecía en arraigo.

Ramírez fue apartado del Ayuntamiento de Cocula el pasado 12 de noviembre, cuando la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) decidió investigarle por su relación con Guerreros Unidos.

El regidor local, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), fue detenido en un restaurante de Morelos en el que estaba comiendo con un presunto miembro del grupo de sicarios, implicados en la desaparición de los 43 ‘normalistas’ de Iguala.

La SEIDO, una vez vencido el plazo legal de detención, puso en libertad a Ramírez al no encontrar ninguna prueba en los análisis de sus teléfonos, redes sociales y cuentas bancarias, de acuerdo con el diario mexicano ‘Milenio’.

CASO IGUALA

Los ‘normalistas’ llegaron a Iguala el 26 de septiembre de 2014 para recaudar fondos para viajar a la capital mexicana el 2 de octubre con el fin de participar en la conmemoración de otra matanza estudiantil, la de Tlatelolco.

Ese día la esposa del alcalde tenía previsto presentar un informe de su labor al frente del Sistema de Desarrollo Integral para la Familia municipal y, ante el temor de que los estudiantes reventaran el acto, como ya había ocurrido en el pasado, el alcalde ordenó a la Policía actuar contra los ‘normalistas’.

Policías de Iguala, apoyados por agentes de Cocula, interceptaron a los jóvenes a la entrada del municipio y abrieron fuego, matando a uno de ellos y dando lugar a un enfrentamiento que se saldó con seis muertos y 25 heridos.

Una vez controlada la situación, detuvieron a los ‘normalistas’ que no consiguieron huir, les condujeron en varios furgones policiales a los límites entre Iguala y Cocula y se los entregaron a Guerreros Unidos.

A partir de ese momento se pierde el rastro de los 43 ‘normalistas’. Queda ahora el análisis de las cenizas, ya que el de los cadáveres de la treintena de fosas comunes halladas en Iguala y municipios cercanos ha revelado que no son los jóvenes.