WSJ/Por ALEXANDER EULE

Habían transcurrido cinco meses desde que Steve Ballmer anunció su retiro en agosto de 2013 y Microsoft todavía buscaba un nuevo presidente ejecutivo. Los inversionistas aplaudían la idea de una nueva gerencia, pero algunos habían empezado a preguntarse si la larga espera era otra señal de fracaso del gigante. En los últimos años, Windows se había convertido en una razón para alejarse de las computadoras personales, no para comprarlas. Por si esto fuera poco, Microsoft se había perdido la revolución móvil impulsada por Apple y Google.

La compañía estaba lista para recibir un candidato externo y radicalmente distinto, pero al final optó por uno de los suyos. Satya Nadella llevaba 22 años en la empresa y últimamente había concentrado sus esfuerzos en la nube. Fue una decisión genial. Desde el nombramiento de Nadella, las acciones de Microsoft han subido alrededor de 48%. Los empleados hablan maravillas de su actitud y celebran su visión de una empresa más audaz y empática.

La vasta escala de Microsoft se ha convertido en un activo, no un pasivo. La empresa compite palmo a palmo con Amazon en la nube y está construyendo hardware que rivaliza con Apple en imaginación y atención al detalle. La más reciente versión de Windows constituye un gran salto en tecnología y por primera vez se ofreció gratis a los usuarios existentes. En 10 semanas, el sistema operativo fue instalado en 110 millones de computadoras.

Nadella, de 48 años, es la tercera persona que dirige Microsoft en sus 40 años de historia. El ejecutivo ha logrado capturar el innovador estilo de Bill Gates y el crecimiento que a menudo eludió a Ballmer, una fórmula que promete más crecimiento para los inversionistas. Según algunas estimaciones, las acciones de Microsoft podrían subir 30% en los próximos 18 meses. El miércoles, el título cerró en US$55,82 y acumula un alza de cerca de 20% este año.

Muchos inversionistas opinan que las acciones de Microsoft valen mucho más. “Creo que vamos a verla por encima de US$70 en 18 meses, y dicho sea de paso, van a pagar un buen dividendo. Esta es una muy buena rentabilidad en un mercado en el que una gran cantidad de acciones son bastante caras”, dice Chris Bonavico,gerente de cartera de Jackson Square Partners, que administra US$28.000 millones.

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Una de esas acciones caras es la de Amazon. El gigante del comercio electrónico se cotiza a una relación de 125 veces las ganancias previstas para los próximos 12 meses, pero no por su destreza en las ventas minoristas, sino porque se ha convertido en un líder en la nube. Amazon Web Services, o AWS, ofrece computación basada en la nube a las empresas que quieren tercerizar sus centros de datos.

Desde que Amazon reveló los ingresos de AWS por primera vez en abril, sus acciones se han disparado 70%. El miércoles cerró en US$660,70.

El negocio en la nube de Microsoft está varios años detrás del de Amazon, pero durante años, la empresa construyó su propia nube interna para obtener el máximo provecho de Office, Xbox (su plataforma de juegos) y Bing, el segundo motor de búsqueda después de Google, de Alphabet, y que fue rentable por primera vez en el último trimestre. Azure, el servicio en la nube de Microsoft, registró un alza de 135% en sus ingresos en el trimestre finalizado en septiembre. La empresa no revela los datos financieros de Azure, pero analistas estiman sus ingresos en US$1.000 millones y dicen que podrían llegar a US$7.300 millones a mediados de 2018.

Microsoft siempre se ha tomado su tiempo para hacer las cosas bien, dice Rupal Bhansali, directora de inversiones de renta variable internacional en Ariel Investments. “Al comienzo, Microsoft siempre parece estar perdiendo la batalla, pero al final gana la guerra”, observa. “No eran grandes en la nube y hoy Azure avanza rápidamente. A la primera (tableta) Surface no le fue bien. Ahora, el Surface Pro 4 está agotado”.

Office, el popular software de productividad que incluye Word, Excel, PowerPoint y Outlook, se ha estado moviendo hacia un modelo de suscripción llamado Office 365, que ya cuenta con 18 millones de abonados. Aproximadamente un cuarto de los usuarios corporativos de Microsoft ha hecho la transición a este modelo.

Nadella no estuvo disponible para hacer comentarios, pero Amy Hood, directora financiera de Microsoft, lo considera un factor clave. “El modelo de suscripción requiere que usted demuestre su valor cada mes o cada año”, asevera. “Y si lo hace, el valor de vida útil de esa unidad es mayor. Y la rotación es baja”. Microsoft dice que el modelo de suscripción podría elevar los ingresos por valor de vida del usuario hasta 1,8 veces.

De acuerdo con ciertas estimaciones, contando el negocio de suscripción de Office, Skype, Xbox y Azure, Microsoft ya es la mayor compañía de servicios en la nube del mundo, con ingresos anuales cercanos a los US$10.000 millones. Microsoft ha dicho que en 2018, su “nube comercial” (Azure, más los servicios corporativos de Office y otras aplicaciones empresariales) serán en conjunto un negocio anual de US$20.000 millones.

La forma más fácil de percibir la transformación que está teniendo lugar en Microsoft es ver lo que está pasando con sus productos más tradicionales, donde Nadella está alentando a los empleados a tomar riesgos. A mediados de año, la compañía lanzó Windows 10, un importante replanteamiento de su sistema operativo clásico. A diferencia de lo que ocurrió con actualizaciones pasadas, esta vez Microsoft la ofreció gratis. Esta decisión revela que Nadella reconoce que Microsoft ha perdido la batalla móvil.

Incluso Skype, el juguete de US$9.000 millones de Ballmer, está mostrando verdadera innovación. El servicio de videollamadas en la web ofrece traducción simultánea en siete idiomas, incluyendo el español.

El declinante mercado de computadoras personales sigue siendo un viento en contra para Microsoft, pero la compañía parece haberse desenganchado del mundo tradicional de las PC. Windows 10, que usa el mismo código en computadoras, tabletas y teléfonos, será tan importante en dispositivos portátiles como en los de escritorio. Office 365 ya está disponible en todos los dispositivos, desde los teléfonos potenciados por Apple y Google hasta MacBooks y tabletas Surface.

Hoy, el producto más ambicioso de Microsoft es HoloLens, un lente de realidad virtual que escanea sus alrededores y crea hologramas que caben en una pared o una mesa. En un video promocional, HoloLens proyecta instrucciones sobre cómo destapar una tubería atascada.

Por ahora, HoloLens es un proyecto en desarrollo. El lente es pesado e incómodo. La Microsoft de Bill Gates, sin embargo, podría haberlo lanzado de todos modos, orgullosa de la innovación que representa. Steve Ballmer podría haber reducido sus ambiciones. Para Satya Nadella, sin embargo, este dispositivo contiene la promesa de la inserción de Windows en distintos niveles de la vida cotidiana, una apuesta tipo iPhone. Y puede que este ejecutivo logre que funcione.