Associated Press

Los ministros de Exteriores de Japón y Corea del Sur alcanzaron un acuerdo el lunes para avanzar en las conversaciones atascadas desde hace décadas sobre las mujeres coreanas que fueron obligadas a trabajar en burdeles dirigidos por el ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial, un importante hito para las dos potencias asiáticas.

El acuerdo, que incluye una disculpa del primer ministro japonés, Shinzo Abe, y mil millones de yenes (8.3 millones de dólares) en un fondo de ayuda de Tokio para las antiguas esclavas, podría poner fin a décadas de hostilidad y desconfianzas entre los dos países, que hoy son democracias, socios comerciales y acérrimos aliados estadounidenses.

“Esto marca el principio de una nueva era de relaciones entre Japón y Corea del Sur”, dijo el canciller japonés, Fumio Kishida, en una rueda de prensa. Abe, dijo, se disculpa “de corazón” con las mujeres por su dolor y por “cicatrices difíciles de curar a nivel físico y mental”.

La cuestión de las esclavas sexuales ha sido la principal fuente de tensión entre Seúl y Tokio, especialmente desde la investidura del militarista Abe en 2012.

Japón pareció verse alentada a acceder a las peticiones tras la primera reunión entre los dos vecinos en tres años y medio, en noviembre, y luego de las recientes decisiones en tribunales surcoreanos de absolver a un periodista japonés acusado de difamar al presidente surcoreano y de desestimar una queja de un surcoreano que pedía compensación individual de Japón por la movilización forzosa de trabajadores en la época colonial.

Muchos surcoreanos sienten resentimiento por el legado de la brutal ocupación colonial japonesa de la península coreana entre 1910 y 1945. Pero las autoridades surcoreanas también han recibido peticiones de que mejoren sus lazos con Japón, la tercera economía del mundo y potencia regional. Parte importante de esa presión procede de Estados Unidos, que quiere tener un frente unido ante el auge de China y los esfuerzos norcoreanos por desarrollar misiles nucleares que puedan llegar a territorio continental estadounidense.

Seúl considera el acuerdo como “final e irreversible” mientras Japón cumpla fielmente sus promesas, dijo el ministro de Exteriores surcoreano, Yun Byung.

El acuerdo señala que Seúl evitará criticar a Japón por esta cuestión y hablará con “organizaciones relevantes” –en referencia a los grupos civiles que representan a las ex esclavas sexuales– para intentar resolver el descontento en Japón por una estatua que representa a las víctimas del esclavismo sexual japonés, situada ante la embajada japonesa en el centro de Seúl.

Yun dijo que Corea del Sur reconoce las preocupaciones de seguridad de Tokio por la estatua, donde se celebran protestas semanales contra Japón.

En Corea del Sur siguen con vida 46 de estas mujeres, la mayoría octogenarias o nonagenarias.