Los disidentes sexuales, agradecidos con Robert Spitzer.
Por Gerardo A. Herrera / Grupo Crónicas Revista

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Quizá pocos sepan de la existencia de Robert Spitzer, pero gracias a él, la visión de finales del siglo XIX de depravación de la homosexualidad fue cancelada en los años setenta del siglo XX. Robert Spitzer, un prestigiado psiquiatra en los años setenta del siglo pasado, hizo un estudio sobre las personas homosexuales para determinar si su orientación sexual les causaba algún tipo de enfermedad psiquiátrica, su conclusión fue que no había patología.

Así, en 1973, la Asociación Americana de Psiquiatría aprobó eliminar la homosexualidad de su manual de enfermedades, el DSM, que entonces iba por la segunda edición.

El DSM está considerado la guía de referencia de la psiquiatría mundial, y normalmente marca la pauta en el resbaladizo terreno de decidir qué comportamientos o actitudes son normales y cuáles representan una patología o caen en la anormalidad; dos décadas después la Organización Mundial de la Salud siguió su criterio, y retiro de la lista de enfermedades psiquiátricas la homosexualidad, esto es, la despatologizó, un hecho que le ha beneficiado a millones de homosexuales en el mundo, salvo en países con religiones extremistas.

Así como fue aplaudido, en el 2001 las cosas se revertirían cuando hizo un estudio sobre las terapias que supuestamente la cambian la orientación sexual de los individuos homosexuales y que en algunos lugares se utilizan para volver heterosexuales a los homosexuales.
La investigación del psiquiatra arrojaba los siguientes datos, el 44% de las lesbianas y el 66% de los gais que decían que se habían convertido en heterosexuales tenían un comportamiento que se ajustaba a ese patrón.

Esta situación fue criticada ampliamente por la comunidad homosexual, teniendo que recular en sus argumentaciones, planteando que no era científico su artículo y sus conclusiones porque no había una manera objetiva de medir ese supuesto cambio de orientación.

Las terapias en los Estados Unidos han sido rechazadas por la Asociación Americana de Psiquiatría, y en febrero de 2015 el Tribunal Supremo de aquella potencia las prohibió. En México se han llevado a cabo acciones ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación para evitar que grupos religiosos realicen este tipo de acciones que desafortunadamente devastan la dignidad humana de quienes las toman, o de la familia que promueve que las tomen.

Adorado en su momento, despreciado al final de su vida Robert Spitzer, murió recientemente el 25 de diciembre, descanse en paz