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Pierre Boulez, el gran revolucionario del la música del siglo XX se consideraba un transgresor en todos los sentidos. No tenía límites y le gustaba cumplir años porque se sentía más libre. “Cuanto más pasa el tiempo y más años tienes, más libre se siente uno. Si tienes vitalidad estás obligado a emplearla para descubrir nuevos territorios”, solía comentar.

En la dirección de sus conciertos se negaba a utilizar batutas porque considera que son “como bastones para andar”.

¿Quién era Pierre Boulez?

Nació en Montbrison, Francia, en el año de 1925. Compositor y director de orquesta francés.

Tras recibir una completa formación como matemático en su localidad natal, estudió en París desde 1942 con Olivier Messiaen y René Leibowitz, quienes le descubrieron el universo de la música contemporánea.

Alineado con las posturas estéticas de la escuela de Darmstadt, su defensa intransigente del serialismo integral -en la que cabe situar su polémico artículo «Schönberg ha muerto», escrito poco después de la muerte del maestro vienés- dio paso, a partir de 1960, a una mayor libertad compositiva basada en una aleatoriedad controlada y una aguda sensibilidad tímbrica, heredada de Debussy. Polyphonie X (1951), Le marteau sans maître (1955), Pli selon Pli (1962) y Notations (1980) son algunas de sus obras.

Como director, su estilo objetivo y analítico se adapta especialmente al repertorio contemporáneo, aunque también se le deben algunas versiones referenciales de obras de Berlioz y Wagner. Boulez ocupa un puesto de privilegio en la música de vanguardia posterior a la Segunda Guerra Mundial tanto en su faceta creativa como en la de intérprete.