Por Joe Cochrane y Thomas Fuller / New York Times News Service

El grupo Estado Islámico se adjudicó la responsabilidad de un ataque terrorista en la capital indonesia este jueves, haciendo que surja el espectro de una presencia acrecentada del grupo en el Sureste de Asia.

La guerra civil de Siria ha sido fuente de inspiración para islamistas violentos en Indonesia, y cientos han viajado a Siria para unirse a Estado Islámico a lo largo de los últimos años. Pero, en últimas fechas, todo parece indicar que han buscado objetivos más cercanos a casa. Extremistas que alegan ser los representantes de Estado Islámico llevaron a cabo ataques de poca monta en Indonesia y las Filipinas el año pasado.

“En los últimos seis meses, hemos visto un aumento en la planeación para violencia en Indonesia”, dijo Sidney Jones, experta en terrorismo y la directora del Instituto de Análisis Estratégico de Conflictos, en Yakarta. “Es un deseo de probar que grupos yihadistas siguen vivos y coleando en Indonesia y están comprometidos con llevar a cabo la agenda de EI”.

En el ataque del jueves en el centro de Yakarta, milicianos atacaron un puesto de policía de tránsito cercano a una rica área de compras, haciendo estallar después explosivos en lo que a todas luces fue un ataque suicida afuera de un local cercano de Starbucks. Cuando menos siete personas fueron muertas, incluyendo cinco de los atacantes, y 23 personas resultaron lesionadas, informó la policía.

Estado Islámico asumió responsabilidad por el ataque en una declaración divulgada en su canal oficial Telegram, aplicación telefónica encriptada.

El General Tito Karnavian, jefe de la policía provincial de Yakarta y el ex director de la unidad élite de contraterrorismo de la policía nacional del país, dijo en conferencia de prensa este jueves que los perpetradores estaban vinculados con líderes de Estado Islámico en Raqqa, Siria, y advirtieron que el grupo estaba extendiendo sus operaciones a lo largo de la región, incluyendo en Indonesia, Malasia, Filipinas y Tailandia.

Identificó al organizador como un ciudadano indonesio del cual se cree que está en Siria. El sospechoso, Bahrun Naim, es uno de los líderes de Katibá Nusantara, unidad militar con base en el Sureste asiático bajo Estado Islámico, dijo Karnavian. Todo parece indicar que la policía ha estado al tanto de Bahrun desde hace ya cierto tiempo.

Cuando menos 16 sospechosos de terrorismo fueron arrestados en Indonesia tan solo durante el mes pasado, y la policía informó que recibió información a finales de noviembre de que Estado Islámico estaba planeando “un concierto” en Indonesia, posiblemente hablando de un ataque.

Pese al temor causado por disparos y explosiones en medio de una importante ciudad de Asia, el limitado número de bajas este jueves suscitó dudas con respecto a las capacidades destructivas de los terroristas. La policía dijo que los explosivos usados fueron pequeñas bombas o granadas, mucho menos poderosas que aquéllas usadas en ataques previos en el país, incluida una en la cual un gran coche-bomba en la isla vacacional de Bali mató en 2002 a más de 200 personas, la gran mayoría de las cuales eran extranjeros.

Indonesia es el país de mayoría musulmana más populoso del mundo, con una tradición de tolerancia hacia otras religiones. Una diminuta fracción de la población se ha radicalizado, dicen analistas, pero en años recientes, el país ha luchado con crecientes tensiones entre moderados y grupos de línea dura algunos de ellos pacíficos y otros militantes, promoviendo lo que dicen que es una interpretación más pura del islam.

Milicianos dentro de Indonesia a menudo han atacado iglesias, templos budistas, embajadas occidentales, negocios y turistas… los mismos símbolos de la apertura y pluralidad del país. El ataque del jueves fue el primero de importancia en Yakarta desde los dos bombazos de sendos hoteles en 2009.

Bahrun cumplió una condena en prisión en la provincia de Java Occidental en Indonesia en 2012, por posesión ilegal de armas de fuego y explosivos, y es identificado como el autor de una reciente publicación en un blog que elogió los atentados terroristas de noviembre en París y su alto número de muertes. La publicación, titulada “Lecciones de los Atentados de París”, exhortaba a sus paisanos indonesios a “estudiar la planeación, ataque, sincronía, coordinación, seguridad y coraje de los equipos de París”, con base en un artículo de Jones, el experto en terrorismo.

En abril de 2015, combatientes de Katibá Nusantra capturaron territorio en manos de fuerzas kurdas en Siria, una bendición para su campaña en línea por reclutar nuevos combatientes y partidarios entre hablantes de malayo en el Sureste de Asia, con base en un documento investigativo publicado el año pasado por la Facultad S. Rajaratham de Estudios Internacionales, en Singapur.

“El creciente alcance de Katibá Nusantra podría conducir a su creciente influencia en el proceso de toma de decisiones de Estado Islámico, a su vez conduciendo a que EI dé mayor prioridad al Sureste de Asia como su zona de guerra”, dijeron los investigadores.

Al principio, los milicianos apuntaron al puesto de policía de tránsito en Jalan Thamrin, una de las principales vías de Yakarta. Filmaciones en video mostraron una serie de explosiones en un estacionamiento frente al puesto citado, a solo metros de las puertas principales de una cafetería Starbucks y un restaurante Burger King. Imágenes transmitidas por televisión local al parecer mostraron a dos de los atacantes haciéndose estallar cerca del Starbucks.

Cuando menos un atacante disparó al puesto de policía. Fuerzas de seguridad atacaron el área intensamente, y la policía informó más tarde que había arrestado a cuatro sospechosos.

Los dos civiles muertos en el ataque eran un canadiense y un indonesio, dijo el secretario del Gabinete del Presidente Joko Widodo, Pramono Anung, en una conferencia de prensa. El ministerio de Asuntos del Exterior de Canadá no confirmó de inmediato si había muerto o no un ciudadano canadiense.

Un hombre holandés, experto en silvicultura y manejo de ecosistemas por Naciones Unidas, fue herido de gravedad y estaba siendo atendido en un hospital, dijo un portavoz de la Embajada de Holanda en Yakarta. La ONU se negó a identificar al hombre, pero dijo que estaba “peleando por su vida”.

La división de relaciones públicas del departamento de policía dijo en una publicación en su página oficial de Facebook que 23 personas habían sido atendidas por sus lesiones, incluidos cinco agentes de policía, cuatro extranjeros y otros 14 civiles.

Los violentos islamistas de Indonesia están integrados por al menos tres grupos superpuestos a favor de Estado Islámico, incluyendo al Ansharut Daulá Islamiyá, algo similar a un grupo aglutinador que alega que es la principal estructura de Estado Islámico en Indonesia; Muyahidines del oriente de Indonesia, con base en Poso, en la isla de Sulawesi, cuyo comandante, Santoso, encabeza a un grupo de alrededor de 30 hombres armados entre los que hay varios uigures; así como un grupo con base en el centro de Java del que se cree que sigue instrucciones directamente de un combatiente indonesio del Estado Islámico en Siria.

El país también alberga a Jemaah Islamiyah, grupo que ha sido responsabilizado de diversos ataques letales Indonesia, con base en Jones. Apoya al afiliado de Al Qaeda en Siria, el Frente Nusra, y no a Estado Islámico. Si bien el grupo se está reconstruyendo, por el momento no parece interesado en violencia en Indonesia, destacó