Por Diego Caldentey / Enrique Morales /EFE

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, padeció en la jornada de hoy dos hechos que no se imaginaba, y que inevitablemente lo ponen contra las cuerdas en su objetivo de alcanzar la presidencia del Gobierno. De todas formas, si se empeña, podría alcanzar su propósito, concretando pactos que no son nada sencillos. Además, depende de lo que esté dispuesto a ceder, y de que los pesos pesados del PSOE no se le echen encima por una eventual negociación con Podemos.

Se trata, sin dudas, de jugadas maestras realizadas por el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y por el presidente del Gobierno en funciones,Mariano Rajoy.

Iglesias lanzó un órdago al líder socialista por la mañana, al trasladar alRey Felipe VI su intención de formar un Gobierno con PSOE e Izquierda Unida y postularse nada menos que como vicepresidente. Además de este requisito, le pide al menos seis ministerios a Sánchez para integrantes de su formación, lo que pone al líder del PSOE ante una difícil situación, con medio partido en contra de ese pacto y con la vieja guardia socialista hablando de humillación.

La jugada de Rajoy

Por la tarde, la jugada maestra vino de la mano del líder del PP, Mariano Rajoy, que dejó a Pedro Sánchez el difícil papel de llegar a pactos, muy complicados, para ser investido. Rajoy deja al líder socialista la posibilidad de lograr apoyos, sabiendo que él no los tiene, y que cualquiera de sus movimientos serán cuestionados por un buen número de dirigentes socialistas, muchos militantes y buena parte de los votantes que apoyaron al PSOE el 20-D.

Mariano Rajoy ha insistido en varias ocasiones, tras su reunión con el rey Felipe VI, que Sánchez no ha querido hablar con él, pese a que por su parte había hecho lo posible. Además, ha insistido que el líder socialistase ha echado en brazos de fuerzas que no son moderadas y de partidos independentistas.

“Sánchez quiere otra cosa diferente a lo que yo propongo. Quiere un pacto con Podemos, los catalanes e Izquierda Unida. Eso no le conviene aEspaña. Yo propongo un acuerdo entre PP, PSOE y Ciudadanos”, ha manifestado Rajoy.

“El Gobierno de Sánchez no es moderado y tampoco centrado. Es difícil gobernar cuando en el Senado el PP tiene la mayoría. No valen gobiernos solo de números, sino aquellos que tengan unos objetivos y unas medidas”, dijo el presidente del Gobierno en funciones.

“Sánchez no ha querido hablar conmigo. Se ha negado. Espero que tenga a bien hablar con la gente. Le gusta hablar con ERC, CiU y demás, pero no con el principal partido de España, que tiene siete millones de votos”, agregó. Al tiempo insistió que en su propuesta de acuerdo, moderada, de un gobierno o un apoyo a un gobierno del PP en el que participen Ciudadanos y PSOE.

¿Y ahora qué?

Bloqueada e inmersa en una encrucijada de difícil resolución… Así se encuentra España, que todavía sigue sin presidente. La decisión estratégica de Rajoy de declinar el ofrecimiento de Felipe VI para ser candidato a presidente, obliga al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, a tomar una decisión en un tiempo mucho más limitado de lo que imaginaba.

El principal paso institucional e inmediato, previsto en la Constitución, es que Don Felipe convoque este lunes, a las 17.00 horas, a Patxi López,presidente del Congreso, para que le facilite de nuevo la lista de los representantes designados por los partidos políticos para iniciar una nueva ronda de contactos. Los partidos tienen la facultad de designar al candidato que consideren más idóneo. No necesariamente tiene que se un político. Podrían ser propuestos personalidades independientes, como algún dirigente de Podemos ha insinuado.

La nueva ronda de contactos con los representantes políticos en Zarzuela se iniciará el próximo miércoles 27. Esta fecha se torna crucial, nuevamente empezando por los partidos políticos con menos representación y terminando con Rajoy, que ganó las elecciones.

Desde el mismo PP reconocen que no hubiera sido beneficioso prolongar la agonía de la indefinición durante dos meses más, y por eso Rajoy ha optado por la renuncia “momentánea”.