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EFE/ Agencias

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, se ha mostrado dispuesto a aceptar su investidura si el Rey se lo pide la próxima semana, cuando comience la nueva ronda de contactos del Felipe VI con los candidatos de los partidos, después de que el aspirante del Partido Popular, Mariano Rajoy, rechazase su investidura -de momento- por falta de apoyos.

Sánchez asumirá la situación si Rajoy continúa declinando ser investido y aceptaría el encargo de recabar apoyos para tener el respaldo sufiente para ser elegido presidente. Desde el PSOE aseguran que su líder no cometerá la irresponsabilidad de Rajoy de bloquear la investidura.

Cobra fuerza un pacto PSOE y Ciudadanos con la abstención, generosa, del PP

Todo esto ocurre en el momento en el que los socialistas han frenado la posibilidad de dialogar con Podemos, que pretende hacerse con casi la mitad de los ministerios del próximo Ejecutivo -ya tienen incluso los nombres de los ministros- y en el que Sánchez empezará a dialogar con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

Mariano Rajoy, líder del PP

Mariano Rajoy, líder del PP

Mientras, algunas cosas empiezan a estar claras: el líder del PP, Mariano Rajoy, no podrá ser investido porque hay más diputados en contra que a favor y la situación no tiene visos de cambiar, y al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, no le van a dejar que los socialistas sean humillados con un pacto -un chantaje, según el propio PSOE- con Podemos, en el que la formación morada ya ha decidido que ministerios quiere gestionar.

En este momento, la opción de nuevas elecciones parece más cercana, pero como se ha visto, las variables para investir un nuevo presidente y formar un Gobierno todavía son muchas. Así, cobra fuerza un nuevo escenario: el apoyo de Ciudadanos a Sánchez con la abstención del Partido Popular. Las cuentas salen perfectamente y se evitaría convertir en protagonista a Podemos, algo que no se quiere desde el PP, ni desde Ciudadanos, ni tampoco desde buena parte del PSOE, incluidos dirigentes, militantes y votantes socialistas.

Mariano Rajoy se ha comprometido a ser generoso, pero nadie sabe hasta que punto está dispuesto a serlo y, sobre todo, cómo. El dirigente popular ha insistido hoy en que el Ejecutivo que propone Pablo Iglesiassería un “Gobierno a las órdenes de Podemos, hipotecado y humillado por ellos” y apuesta por un Ejecutivo estable.

Mientras, una de las dirigentes más críticas del PP o por lo menos de las pocas que hace patentes sus opiniones en voz alta, Esperanza Aguirre, ha dejado caer la posibilidad de que Rajoy ofrezca la presidencia de un Gobierno de PSOE-PP y Ciudadanos a Sánchez.

La presidenta del PP de Madrid insinuó que Rajoy, para evitar que no gobierne Podemos o no  condicione un gobierno del PSOE, debería ofrecer la presidencia de un tripartito PP-PSOE-Ciudadanos a los socialistas. Admite que ella lo hizo cuando ganó las elecciones municipales de Madrid y ofreció al socialista Antonio Miguel Carmona la alcaldía con el objetivo de evitar un Ejecutivo de Ahora Madrid.

El papel de Rivera

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha sido el dirigente que más se ha movido para facilitar el entendimiento entre PP y PSOE y lo ha logrado en la mesa del Congreso, pese a que a socialistas y populares les haya costado reconocer que lograron un entendimiento en tiempo récord.

Rivera, líder de Ciudadanos

El Rey recibe a Rivera, líder de Ciudadanos

Desde Ciudadanos se lamentan de que desde el PP no se estén dando pasos y que no dialogue. Otra cosa muy distinta ha pasado en el PSOE, donde se han dado cuenta de que la opción de Ciudadanos es viable y más real que la de Podemos.

Albert Rivera, que mantuvo el pasado jueves un encuentro con el Rey -con el que mantiene gran sintonía- de una hora y 40 minutos se comprometió ante Felipe VI a desencallar el “bloqueo institucional, la guerra fría entre PP y PSOE”. De hecho, puso los 40 escaños de Ciudadanos (40) a disposición de que la situación se desencalle y para que el nuevo Ejecutivo empiece a funcionar.

La pelota, en el tejado de Sánchez

Mientras, a Pedro Sánchez los dirigentes de su partido le han hecho ver la luz a través de tuits en Twitter y post en Facebook. Tras su reunión con el Rey, la sorpresa de Sánchez fue mayúscula. Iglesias y el número 2 de Podemos, Iñigo Errejón, ya le habían diseñado su nuevo Ejecutivo, en el que la formación morada gestionaría los ministerios fundamentales –economía, defensa, justicia, interior, además de asuntos sociales y plurinacionalidad– y una vicepresidencia.

Iglesias, líder de Podemos

Iglesias, líder de Podemos

El estupor de Sánchez debió ser mayúsculo. Pero sin perder la sonrisa y sin descartar el pacto dijo que iba a hablar a su izquierda y a su derecha. Los contactos con Podemos han sido fríos. Un WhatsApp de cincuenta caracteres servía para que Iglesias le dijese a Sánchez que quería darle a conocer sus propuestas. Poco tiempo después, un duro comunicado del PSOE anunciaba que no se sentaría a hablar con Podemos y aseguraba que la propuesta de Iglesias era un chantaje.

Casi en paralelo, Sánchez señalaba en un tuit que había hablado con Albert Rivera de la situación política y que coincidían en que Españanecesitaba diálogo. Admitía que seguirían en contacto los próximos días.