Agencias

Fuentes periodísticas mexicanas y norteamericanas confirman que  Kate del Castillo no acudió a declarar ante  el Consulado de México en Los Ángeles, luego de que la Procuraduría General de la República (PGR) la citara a comparecer en calidad de testigo sobre su encuentro con Joaquín “El Chapo” Guzmán. Al tratarse de una invitación para presentarse de forma voluntaria, está en su derecho a negarse.

Según la normatividad legal de la PGR en México, un caso como el de Kate del Castillo comienza de manera amable; se le invita a que voluntariamente acuda a declarar ante una autoridad competente –en este caso el cónsul General de México, de acuerdo a la ley mexicana- y si se desea, en presencia del Ministerio Público que sigue el caso, sin que éste pueda intervenir en las preguntas. De cualquier manera este evento no sucedió y seguramente no sucederá en esta figura voluntaria.

¿Qué es lo que sigue?

De acuerdo al convenio internacional que existe entre México y la Unión Americana, la vía a seguir será que la PGR se sume a la petición formal que la Procuraduría de Justicia estadounidense le hará llegar a Kate del Castillo en su calidad de ciudadana de ese país.

La PGR podrá hacerle llegar a su similar estadounidense las preguntas en las que están interesados para que la autoridad de ese país las realice, además de las propias; pero la autoridad mexicana aunque esté presente no podrá preguntar directamente. “Y a partir de las respuestas que dé Kate, estará con los pies dentro o fuera de la cárcel”.

A dos manos

“Quizá la parte más difícil del día que declare”, según un comentario publicado por El Universal que cita como fuente a un funcionario consular “es que debe ser muy hábil en lo que responda y cómo lo responda; porque un concepto o una apreciación que puede no comprometerla en un país, sí puede comprometerla en el otro. Va a ser como verla jugar un doble de tenis pero ella sola desde su cancha, del otro lado estará México y Estados Unidos”.

Aún se desconoce cuál va a ser la estrategia de Kate del Castillo, “lo cierto” dice el servidor consular, “es que la señora Del Castillo no va a poder disuadir a la autoridad para no declarar. Un día va a tener que hacerlo porque un juez lo va a exigir y para no incurrir en un desacato que automáticamente desprendería en una orden de detención y presentación, debe asesorarse perfectamente bien. En su momento, no sólo se tratará de escucharla, se tratará también de la interpretación de lo que diga”.