México: ¿misión cumplida?

Por Sergio Alberto Nájera Villegas / Grupo Crónicas Revista

Sergio Najera

Hoy México confirma que sus instituciones tienen la capacidad necesaria para hacer frente y superar a quienes amenazan la tranquilidad de las familias mexicanas. Los ciudadanos pueden confiar en las instituciones”

Estas fueron las palabras expresadas por el presidente Enrique Peña Nieto el pasado 8 de Enero tras la aprensión de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, mismo que se había fugado en julio pasado de la cárcel federal de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México.

La caída del capo de las drogas significo un respiro para el gobierno de Peña Nieto y los miembros de su gabinete de seguridad, tal fue la relevancia que en el mensaje emitido por el presidente de la república se mencionó que esta tercera captura de Guzmán Loera significaba “un logro en favor del Estado de derecho” y “una acción contra la impunidad” que impera en México.

Esta supuesta victoria del gobierno mexicano (digo supuesta porque no se trata de una hazaña de las fuerzas de seguridad, simplemente se trata de la enmienda de un error) ha sido publicitada como un gran golpe al problema del narcotráfico en el país, las autoridades han organizado una campaña de medios para presentar la captura del jefe narcotraficante como una proeza histórica.

El presidente se enorgullece de afirmar que 98 de los 122 criminales más peligrosos ya no representan una amenaza para la sociedad, “Misión cumplida”, escribió en su cuenta de twitter. Sin embargo y a pesar de este “gran logro” no se pueden olvidar las fallas de un sistema de seguridad y justicia débil, corrupto, ineficaz y selectivo; la recaptura de uno de los criminales más buscados del mundo no representa ningún cambio importante para el escenario de violencia que se vive en el país.

La mal llamada, y mal instrumentada, “guerra contra el narcotráfico” se ha caracterizado por violentar los derechos de la población civil en donde operan los aparatos militares y demás fuerzas de seguridad del Estado, además de constituir una forma equivocada de encarar la lucha que ha probado acarrear más problemas de los que soluciona.

También ha resultado “un campo de tierra fértil” para la proliferación de diversos delitos, desde 2006, año en que el entonces presidente Felipe Calderón empezó la guerra contra el narcotráfico,  se han registrado unas 160.000 personas asesinadas, y al menos 27.500 desaparecidas.

La administración de Peña Nieto continua en este tenor ya que según el Sistema Nacional de Seguridad Pública, el año pasado se produjeron 17.055 homicidios dolosos relacionados con el crimen organizado, dejando al descubierto la complicidad, corrupción e impunidad imperantes en los órganos de administración de justicia del Estado Mexicano, más aun, ponen de manifiesto el alto grado de infiltración del narcotráfico en el aparato gubernamental del Estado.

De acuerdo con la última publicación de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Pública (ENVIPE), delitos como la extorsión, los delitos sexuales y el robo siguen teniendo un alto impacto entre la ciudadanía, ya que las cifras ascendieron a 22.8 millones de víctimas durante el pasado año 2014, esto representa 28 mil 200 víctimas por cada 100 mil habitantes, cifra que no se vio alterada en comparación al 2013, cuando el primer año de Gobierno de Peña Nieto registró una tasa de 22 mil 224 víctimas.

La violencia en México se ha expandido por todo el país, y como resultado un estudio hecho por la revista Health Affairs sugiere que la calidad y expectativa de vida de los mexicanos ha disminuido un 0.6%, obteniendo un índice por debajo de los 72 años.

Aunado al clima de violencia que se vive en el país, según un estudio realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) México ocupa el primer lugar en desigualdad de ingresos familiares y en bajos salarios, a pesar de que los empleados trabajan más de 50 horas a la semana.

El país también se ubica con los niveles más bajos de competencia educativa, la OCDE señala que México está entre los países con el rendimiento más bajo en las competencias cognitivas en lectura, matemáticas y ciencias entre la población de 15 años.

Lejos de lo dicho por el presidente de México la realidad es otra en el país, entre las elites político-empresariales que controlan al país y los delincuentes de cuello blanco pareciera existir un pacto de impunidad que desde hace décadas viene enriqueciendo a los más ricos y empobreciendo a los más pobres.

En la realidad podemos ver como el dólar ha entrado en una dinámica que lo hace ir cada vez más a la alza, un salario que no crece y un panorama económico incierto ante la situación global, todo esto dista mucho del escenario planteado para México al inicio del sexenio del presidente Peña Nieto.

Las palabras con las que el presidente, al inicio de su gobierno, promovía su paquete de reformas estructurales y describía una táctica de ejes de crecimiento en pos de la economía mexicana se han ido diluyendo. El discurso dejó de concordar con la realidad de millones de mexicanos que viven en la pobreza o la de otros tantos millones que no pueden comprar la canasta básica alimentaria, aun teniendo trabajo.

La pobreza, los salarios, el empleo y la baja calidad de vida en México han sido constantes en lo que va de la administración actual, ensombreciendo así aquellos mensajes que hablaban de un país próspero y próximo a convertirse en una potencia mundial.

*Sergio Alberto Nájera Villegas, egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UMSNH en el año de 2009, Maestro en Derecho en Ciencia Política por parte de la División de Estudios de Posgrado de la UMSNH.