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Transparencia versus Corrupción en México. Una tarea pendiente*

Por Aristeo García González / Grupo Crónicas Revista 

aristeo garcia

Escándalos como la casa blanca, Ayotzinapa, contratos multimillonarios, entre otros, han puesto en la mira al Estado mexicano en el plano internacional, calificándolo como uno de los países que cuenta con los servidores públicos más corruptos, revela Transparencia Internacional en su informe de 2015.

La corrupción y la falta de transparencia en el accionar gubernamental e institucional, son dos de los problemas que más están presentes en el Estado mexicano. A pesar de la implementación de políticas y programas con los que se busca hacer frente a los mismos, los esfuerzos hoy en día puede decirse que son importantes, pero han resultado insuficientes.

En los últimos años, el Estado mexicano ha avanzado de manera considerable en materia de transparencia y acceso a la información al mejorar sus marcos legales e institucionales, incluso, con su adhesión a iniciativas internacionales. La realidad es totalmente distinta cuando hablamos de corrupción.

En un primer momento, puede decirse, que si bien es cierto, la corrupción en México no es fruto de la presente administración, ha estado vigente desde varias décadas. Sin embargo, ha sido ha sido a finales del año 2014 cuando se ha hecho más evidente, al verse el gobierno mexicano envuelto en diversas polémicas, las cuales han alcanzado al presidente Peña Nieto, a la primera dama Angélica Rivera y, a lo que habría que sumarle diversos casos sin resolver, como el de los 43 normalistas de Ayotzinapa, los señalamientos de enriquecimiento ilícito de gobernadores, contratos multimillonarios e irregulares a empresas cercanas al gobierno (OHL, Oceanografía, etc) y de otros funcionarios del gobierno.

Estos hechos, han situado al Estado mexicano en la lista de los veinte países que cuenta cuentan con los servidores públicos más corruptos a nivel global, esto, de acuerdo con el índice del Estado de Derecho del World Justice Project, de 20141. Incluso, en su último reporte (2015), México sigue situándose en los últimos lugares, al ser considerado como uno de los países donde el soborno, la influencia indebida por parte de intereses públicos o privados, y la malversación de fondos públicos u otros recursos siguen estando presentes en los diversos órganos de gobierno2.

Si hacemos un comparativo con otros escándalos de corrupción, como el de FIFA, Petrobras, Petrotiger, Bankia, por mencionar solo algunos, en México, la corrupción sigue estando en el punto de mira en el plano internacional. Lo cual ha quedado demostrado con los Índices de Percepción de la corrupción de 20143 y 20154, elaborados por Transparencia Internacional, donde el Estado mexicano sigue estando dentro de los países considerado como los más corruptos. A pesar de las reformas constitucionales aprobados sobre el tema.

México, ha sido constante y sistemático en el mal puntaje obtenido en el Índice de Percepción de la Corrupción en los últimos años, pues, sigue ubicándose dentro del ranking mundial por debajo de la media: 35 sobre 100. Lo cual seguramente se debe a que los países que han dejado atrás a México se han empleado más a fondo en el combate a la corrupción, mientras que el país, se ha caracterizado por la aparición de diversos casos de corrupción.

Por lo que sería iluso pensar que la corrupción en México puede combatirse y verse disminuida con la instauración de un Sistema Nacional de Anticorrupción en México, tal como fue anunciado por el Presidente de la República, pues no, también es preciso la adhesión a reglas internacionales y, el no mantenerse ajeno a los datos arrojados en los diversos índices e informes internacionales, los cuales pueden ser un buen referente para hacer frente a los problemas reales y específicos.

Puesto que, hoy en día, no basta con el diseño e implementación de herramientas de rendición de cuentas, que si bien en es cierto, pueden incidir en su disminución de la corrupción y el combate de la misma, lo cual obliga a las instituciones y los partidos políticos a transparentar su quehacer administrativo. Sin embargo, en muchos países, incluyendo al mexicano, se han ido convirtiendo de forma progresiva en un aparato completamente opaco, en cuyo interior se puede hacer casi todo sin que la ciudadanía se pueda enterar.

Es verdad, la corrupción se alimenta de la opacidad. Por fortuna, en esta sociedad cada vez más informatizada, se puede hacer frente a este tipo de prácticas sacando a la luz asuntos públicos relacionados con las prácticas corruptivas dentro de los ámbitos administrativos, políticos y judiciales, tal como ha acontecido en algunos casos en México.

Por ende, resulta necesario obligar a las autoridades a informar, a crear mecanismos reales de verificación del gasto público, promover la participación de la sociedad civil, utilizar la ley de acceso a la información pública, transparentar las transacciones bancarias y bursátiles, etc. Todo ello, desde la idea de una “transparencia positiva”, donde la sociedad dejará de ser sólo contemplativa y permisiva de la corrupción que se hace presente en los ámbitos administrativo, político y judicial.

Puesto que, a pesar de los datos que revelan los índices de corrupción en México, debe tenerse claro que está suele darse de manera conjunta e interrelacionada. Es por ello que, según sea el tipo de corrupción que se analice, deben diseñarse estrategias en los ámbitos que se quieran combatir.

A partir de este contexto, si nos preguntamos sobre las causas que dan origen a las prácticas de corrupción, seguramente, la respuesta general de la opinión pública se centraría en el hecho de que las personas que cometen conductas corruptivas son seres viciosos e inmorales. Toda vez que si se parte de la concepción de que el individuo como ser racional y sociable, tiene tentaciones para cometer un hecho de corrupción. Entonces, una conducta corrupta tiene que ver con una multiplicidad de factores difíciles de aprender en un caso concreto –económico, social, cultural, jurídico, ético-, lo cual se hace evidente en las funciones que son desarrolladas por los servidores públicos, políticos o impartidores de justicia.

De ahí que, en cada uno de los casos, el diseño institucional de políticas anticorrupción, debe estar orientado a la “ética en el ejercicio de la función pública”. Aunque, para lograr la reducción de la corrupción desde la ética del funcionario público, se debe tomar conciencia de una limitación inicial relacionada con el mecanismo típico en el que esta modalidad puede tener algún grado de éxito. Lo anterior, en virtud de que la incorporación de un sistema ético por parte de una persona se produce a lo largo de todo su ciclo educativo, que comienza en la infancia.

Por ende, al momento de diseñar una política anticorrupción, orientada a la ética en el ejercicio de la función pública, se debe tener presente que un funcionario dispuesto a cometer actos de corrupción difícilmente vaya a internalizar imperativos éticos que no ha asumido a lo largo de su vida.

En este sentido, una política pública de lucha contra la corrupción, debe estar orientada a la educación de la sociedad civil y, sus resultados más profundos, sólo deben esperarse en el largo plazo. Lo que se seguramente acontecerá una vez que se consolide la función del Sistema Nacional de Anticorrupción en México, incluso, es posible que pueda verse disminuidos, con la puesta en marcha del Sistema Nacional de Transparencia.

No obstante lo anterior, existen algunas acciones positivas de corto y mediano plazo que se pueden implementar desde este ángulo del combate a la corrupción y que se encuentran relacionadas con la posibilidad de atenuar la característica de la corrupción en sectores específicos, como en el caso de la administración, la política y el poder judicial. A los cuales se ha ce referencia brevemente.

En el caso de la corrupción administrativa se requiere que se desarrollen mejores mecanismos de auditoría y que se profesionalice la carrera administrativa y fomente una cultura institucional, entre otras medidas efectivas, como lo es la correcta implementación del gobierno abierto.

Por lo que ve a la corrupción política, se requiere una mayor transparencia en los ámbitos de toma de decisiones y una mayor regulación en la financiación de los partidos políticos y sus integrantes.

En el caso de la corrupción en el ámbito judicial, puede verse disminuida o limitada mediante la mejora en la gestión y en la transparencia judicial, incluso, a través de la efectiva aplicación de los códigos de ética y la legislación de responsabilidad de servidores públicos.,

En los tres casos, otro aspecto importante es la instauración de una cultura jurídica-social, esto es, fomentar entre los servidores públicos, políticos y operadores judiciales un pensamiento institucional, un modo de “ser consciente”5 visto desde la realidad –prácticas nocivas–, y no sólo como una obligación que se debe cumplir, por el hecho de encontrarse escritas en las diversas normas o códigos éticos.

En resumen, puede decirse: una sociedad transparente que no esté condicionada al flujo de información permitirá tomar mejores decisiones económicas, reducir la corrupción, generar confianza en el sistema y, sin lugar a dudas, se contribuirá al crecimiento económico y a la estabilidad social y política que anhelamos los mexicanos.

*Artículo publicado en Convenio con el Observatorio Jurídico Nicolaita

1*Especialista en Transparencia y Protección de Datos Personales. Maestro en Derechos Fundamentales por la Universidad Carlos III de Madrid, España, Licenciado en Derecho UMSNH. Contacto: argago78@gmail.com

 Los resultados puede ser consultados en World Justice Project. WJP Rule of Law 2015 [en línea]. [ref. de 19 de octubre de 2015]. Disponible en web: http://data.worldjusticeproject.org/#/groups/MEX.

2 El reporte completo puede consultarse en la web: http://worldjusticeproject.org/sites/default/files/roli_2015_0.pdf

3 Transparency International. Índice de percepción de la corrupción 2014. El crecimiento transparencia en riesgo. [en línea]. Berlìn,, Alemania: [ref. de 16 de agosto 2015]. Disponible en web: http://www.transparency.org/news/pressrelease/indice_de_percepcion_de_la_corrupcion_2014_el_crecimiento_transparente_en_r.

4 Transparency International. Corruption Perceptions. Index 2015, [ref. de 27 de enero 2016]. Disponible en web: http://www.transparency.org/cpi2015

5 Cfr. Heclo, Hugh, Pensar institucionalmente, Barcelona, Paídos, 2010, pp. 135-137.