Amy Chozick / New York Times News Service

En un año electoral definido por un populismo lleno de rabia, este viernes Hillary Clinton hizo una propuesta económica llena de optimismo, al presentar un plan para el crecimiento laboral que ofrecería incentivos a las corporaciones que invierten en empleados, mientras que retiraría beneficios fiscales a las que crean empleos en el extranjero.

Hablando desde un fabricante de autopartes en Detroit, a días de que Michigan lleve a cabo sus elecciones primarias demócratas, Clinton propuso un “nuevo trato para la nueva economía” que recuperaría empleos en el sector manufacturero y ampliaría los derechos de convenios colectivos.

La precandidata dio a conocer su propuesta económica mientras dos de sus adversarios, el senador Bernie Sanders y Donald J. Trump, perdían puntos en el estado conforme la campaña ingresaba a una nueva fase, trasladándose al corazón industrial del país, donde ambos hombres esperan que su mensaje contra el libre comercio tenga una mayor resonancia.

La propuesta “de recuperación” que presentó eliminaría los apoyos fiscales y otros beneficios para compañías que creen empleos en el extranjero. Se trata de la revisión más reciente al código fiscal corporativo que Clinton ha propuesto en un intento por crear empleos y aumentar los sueldos, mismos que prácticamente se han quedado estancados por 15 años mientras los costos de la universidad, la atención infantil, la vivienda y la atención médica se han disparado.

Clinton también reiteró sus planes de ofrecer incentivos fiscales a las compañías que compartan sus ganancias con sus empleados, además de su propuesta de incrementar el salario mínimo federal. Su plan también impondría un impuesto de salida a las compañías que trasladen sus oficinas centrales al extranjero a fin de pagar impuestos a una tasa más baja en otros países –lo cual se conoce como inversiones.

“Crear empleos bien remunerados y aumentar los sueldos son los principales retos económicos de nuestros tiempos”, dijo Clinton tras su recorrido por Detroit Manufacturing Systems, la empresa dirigida por mujeres más importante del estado, la cual fabrica ensamblajes de plástico para puertas y tableros.

“Michigan nos muestra todos los días que los trabajadores estadounidenses son los mejores del mundo”, dijo. “Las compañías deben empezar a tratar a sus empleados como activos en los cuales invertir, y no como costos a eliminar”.

Dirigiéndose a un público de líderes sindicales, funcionarios locales y trabajadores del sector automotriz, Clinton enlistó a las compañías que, según ella, habían recibido beneficios fiscales mientras creaban empleos fuera del país. “No les importa recibir dinero de contribuyentes con una mano y hacer recortes con la otra”, indicó.

Pero a diferencia de Sanders, su rival demócrata, o de Trump, Clinton no condenó al sector privado ni hizo una valoración sombría sobre el futuro del estado. El mensaje de la precandidata creó un marcado contraste con los de ellos, dados a conocer un día en el que el gobierno indicó que el crecimiento laboral se aceleró en febrero conforme los salarios se estancaban.

“No me interesa condenar categorías completas de empresas o a todo el sector privado”, dijo. “Pero quiero enviar un mensaje claro a todas las salas de juntas y a todas las suites ejecutivas”, de que “si abandonan a Estados Unidos, habrán de pagar un precio”.

El discurso marcó un punto álgido en la contienda demócrata mientras Clinton, quien en buena medida dependió del apoyo de votantes pertenecientes a minorías para impulsar sus victorias en el sur durante el supermartes, se enfoca en los votantes blancos de clase trabajadora en lugares como Michigan, donde votarán el martes. Tales votantes llevaron a Bill Clinton a la presidencia en 1992 e impulsaron la campaña de Hillary en 2008, pero desde entonces han abandonado al partido en bandadas, acercándose de manera más reciente a la candidatura de Trump.

Con una sólida delantera en la contienda por los 2,383 delegados necesarios para hacerse de la candidatura demócrata y otro debate del partido el domingo, Clinton se mostró menos inclinada a adoptar el mensaje anti Wall-Street de Sanders.