Fuente: El Economista/Paulina Gómez y Luis Miguel González

A dos años de su implementación, el gran pendiente de la reforma financiera es el funcionamiento del Poder Judicial de manera tal que pueda brindar certeza y celeridad a todos los mecanismos inmersos en la ley, admitió Narciso Campos, jefe de la Unidad de Banca, Valores y Ahorro de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

En entrevista, en el marco de la 79 Convención Bancaria que se llevó a cabo en el puerto de Acapulco, Campos reconoció que el uso de las tecnologías y el acceso a Internet serán aliados en los próximos años de las instituciones financieras en México.

“El cambio tecnológico va a ser muy importante en la industria de servicios financieros; vemos bancos no sólo grandes, sino medianos y pequeños, buscando la manera en la que las nuevas tecnologías sean una fuente de diferenciación y de competencia en el sistema financiero”, agregó.

—Pese a los buenos resultados, si tuviera que elegir un área pendiente de la reforma financiera, ¿cuál sería? ¿Qué hace falta promover?

No debemos aflojar el paso en ninguno de los temas en los que estamos trabajando. Pero (…) el pendiente sería, probablemente, en la parte de implementación, de procuración de justicia y de la parte judicial. Estamos en el proceso de probar en tribunales los mecanismos que se establecieron y trabajar en la certeza y celeridad de los procesos.

—A la sociedad le interesa mucho el tema de robo de identidad. ¿Qué estrategias implementará Hacienda para que los mexicanos utilicen los servicios digitales que ofrece la banca sin temor a un fraude?

Vamos a seguir trabajando con el convenio que se suscribió entre Hacienda y diversas instituciones para buscar mecanismos que den más certeza a los usuarios. También tenemos que trabajar en generar una mayor confianza de los usuarios en el sistema. Esto irá cambiando conforme a la dinámica poblacional, es un tema que tiene que ver con la inclusión financiera.

La gente debe tener más confianza en que cuando deposite su dinero o busque servicios financieros a través de Internet sus datos y capital están protegidos, y que no resultará un problema porque le dará beneficios.

Además, seguiremos trabajando en mecanismos puntuales utilizando la tecnología, apalancándonos de las bases de datos que ya existen. Hay un área de oportunidad en la parte de educación financiera; debemos darle confianza a la gente respecto del sistema financiero.

—México ha sido un país que tradicionalmente tarda mucho en adoptar nuevas tecnologías. ¿Qué se espera del cambio tecnológico en los próximos meses?

El cambio tecnológico va a ser muy importante en la industria de servicios financieros; ya vemos bancos no sólo grandes, sino medianos y pequeños, buscando la manera en la que las nuevas tecnologías sean una fuente de diferenciación y de competencia en el sistema financiero.

Nosotros sí vemos una evolución hacia la utilización de más herramientas tecnológicas, y lo que tiene que ver con la utilización de hardware y software. Al final del día todo esto se traduce como una modificación en la forma en la que interactúan los usuarios de la banca.

Conforme pasa el tiempo ya no veremos las sucursales tradicionales y, probablemente, tendremos una banca 100% a través de la computadora, tabletas y teléfonos con acceso a Internet.

—Pese a los buenos resultados y ante el entorno de volatilidad financiera que persistirá, ¿cuáles serían los retos que tendrá que superar la banca en los próximos años?

Continuar con el camino que se lleva en cuanto a crecimiento. El reto es generar más crédito productivo, manteniendo la solvencia y la solidez de la banca.

A su vez, será importante observar cómo evoluciona la adopción de nuevas tecnologías para llegar a las metas que se plantearon en el Plan Nacional de Desarrollo para la penetración del crédito (cuya meta es que éste represente 40% del PIB).

—¿Cómo explica o a qué se le atribuye que las cifras de ahorro en el país estén creciendo?

El crecimiento del ahorro es una buena noticia para el sistema financiero. El ahorro interno pasó como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) de 55 a 69.3% al cierre de diciembre del 2015. Este ahorro es la fuente a partir de la cual las instituciones financieras pueden canalizarlo al crédito, genera inversión y, por lo tanto, crecimiento económico.

Tenemos una fuente para el financiamiento que se explica por el esfuerzo que han realizado las instituciones financieras en ofrecer productos más atractivos para sus clientes.

El tema de la tasa de interés es algo en común y es la base con la que se toma cualquier tipo de decisiones; por lo tanto, en la medida en que hay excedentes se puede conseguir que los clientes lo puedan canalizar a la parte de ahorro.

—¿El alza en las tasas de interés de 50 puntos base afectará los créditos de tasa variable?

Hay espacio en las tasas de interés que cobran las instituciones financieras para absorber el alza. Lo que vimos inmediatamente es que las tasas de corto plazo, y de instrumentos de referencia de deuda del gobierno mexicano bajaron, y ello se dio porque el mercado tomó bien las medidas que el gobierno adoptó; por lo tanto se disminuye la percepción de riesgo que es un componente de la tasa.

En créditos a largo plazo como los hipotecarios e inclusive de los de mediano plazo no vemos una afectación de las tasas. Creemos que la competencia que hay entre instituciones presiona a que los niveles se mantengan bajos.

—La banca creció cinco veces el PIB. ¿Esto cómo se puede convertir en un impulsor de la economía? ¿Qué mecanismos se deben implementar para que esto suceda?

Creemos que esto ya está sucediendo, el tener un crecimiento del saldo de crédito a empresas como lo hemos tenido y que las empresas puedan utilizar es dinero como capital de trabajo para comprar maquinaria y equipo, realizar sus inversiones y financiar inventarios hace un efecto multiplicador al dinero que está en la economía.

En la medida en que las empresas pueden cambiar de un financiamiento caro a uno de mercado y que éste resulte en mejores condiciones por la competencia, estamos mejorando la productividad de las empresas, y esa productividad se refleja en el crecimiento económico.

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