Por Tish Weinstock

A menos que hayas estado offline todo este tiempo, probablemente estás consciente del furor causado por la campaña de Versace de otoño/invierno 2016. Fotografiada por Bruce Weber, un anuncio en particular tiene a Gigi Hadid sosteniendo la mano de un hombre impecablemente vestido, acompañado de dos infantes. Hasta ahora, bastante normativo.

De todas maneras, en lugar de señalar la representación de una familia racialmente diversa por parte de Versace, ciertos grupos de personas fueron rápidos en juzgar la imagen como una mera fórmula de la marca al hacer uso de un hombre negro.

Otros, han etiquetado este núcleo familiar como poco realista, argumentando que Gigi Hadid apenas cumplió 21 años el pasado abril. (No por sostener la mano de los niños significa que son de ella).

Tales críticas dicen mucho sobre los prejuicios que aún rodean a la “familia”, lo que se considera normativo y lo que es denigrado como “otro”.

Hablando con The Telegraph, Donatella Versace justifica su decisión con lo siguiente: “Mi nombre es Versace. No sé cómo hacer las cosas moderadamente, está en la sangre de mi familia. Hacemos ruido, fuertemente, nunca nos guardamos nuestras opiniones…

Con mis colecciones, he estado pensando cada vez más acerca de la vida real de Versace, y la complejidad de la vida de las mujeres. Ellas llevan sus propios negocios, cuidan a su familia, viajan, comparten tiempo con sus amigos, y usualmente todo en el mismo día”. Amén.