NYT

Al final de un largo día de tremendos esfuerzos para lograr establecer récords mundiales, ganar una medalla o simplemente completar un evento agotador, hasta los mejores atletas del mundo solo quieren relajarse.

Y como las opciones de vida nocturna en las torres futuristas de la Villa Olímpica son limitadas, muchos atletas deciden caminar un poco más, hasta un pequeño bar que lleva un nombre curioso: Bar do Bin Laden.

Sí, el bar toma su nombre de Osama bin Laden pero no existe ningún tipo de fervor extremista.

Su nombre, más bien, hace alusión a la apariencia del dueño del bar, cuya larga barba le da un ligero parecido al fundador de al Qaeda y responsable de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

“Después del 11 de septiembre, todos empezaron a decirme Bin Laden por obvias razones”, comentó el propietario, José Felipe de Araújo. “El apodo se me quedó, así que decidí aprovecharlo”.

Araújo, de 60 años, quien trabajó como jornalero y abrió su negocio hace más de una década, ofrece a los sedientos clientes de todo el mundo que llegan a su bar una cálida bienvenida, platos como lomo, pizzas y largas botellas de cerveza Antarctica servida “estúpidamente helada”, como se acostumbra en Río de Janeiro, la primera ciudad sudamericana que organiza unos Juegos Olímpicos.

Araújo, a la izquierda, recibió el apodo de Bin Laden por su parecido con el fundador de Al Qaeda.CreditIzquierda, Dado Galdieri para The New York Times; Derecha, Associated Press

Curiosamente, el desaliñado Bar do Bin Laden, donde decenas de clientes se reúnen hasta bien pasada la media noche durante las olimpiadas, no es el único establecimiento de Brasil que lleva el nombre del terrorista saudita al que mataron en Pakistán en 2011.

Otro Bar do Bin Laden, en el centro de São Paulo, atrae a una clientela sui generis, la mayoría con piercings. El Bin Laden Espetinhos Bar sirve brochetas de carne en Belo Horizonte. En las profundidades de las periferias del estado de Pernambuco, ubicado en el noreste, en la ciudad de Salgueiro, otro bar Bin Laden sirve platillos como el torresmo, cerdo crujiente recién frito.

Aunque el nombre de Bin Laden es denostado en gran parte de Occidente, en general no tiene el mismo estigma en Brasil, un país que no ha sufrido los ataques terroristas a gran escala que han causado horror en muchas otras partes del mundo. Es posible que un cierto sentido de rebelión y desafío también explique por qué ha proliferado el fenómeno Bin Laden.

Uno de los cantantes de funk más populares en Brasil, curiosamente, lleva el nombre de MC Bin Laden.

Araújo, vestido con shorts de jean y sandalias, dijo con orgullo que sus clientes provenían de todo el mundo, y reflejaban una amplia gama de nacionalidades y creencias religiosas y políticas. El nombre oficial de su establecimiento es Pizzeria Specialle, pero cuando alguien pregunta por ese nombre en el vecindario donde vive con su esposa y sus cinco hijos, solo recibe miradas vacías.

“Este es el Bar do Bin Laden”, declaró mientras asaba filetes para servir su platillo exclusivo, una montaña de comida que incluye arroz, frijoles, pasta y carne. Cuesta unos 4,40 dólares, una fracción de lo que sale comer en uno de los restaurantes más finos en los alrededores de las sedes olímpicas. Una noche de esta semana, visitantes de Sudáfrica, Eslovenia, Corea y Ucrania bebieron varias cervezas cerca de las mesas de billar mientras trabajadores de la construcción devoraban la comida de Araújo.

“La Villa Olímpica puede ser aburrida y la comida es un poco, digamos, monótona”, opinó Carlos Vizcaino Sánchez, de 48 años, cubano y entrenador de atletismo en las islas Seychelles.

“Nunca pensé que encontraría a Bin Laden en Río, pero aquí está”, dijo Sánchez mientras bebía una cerveza. “Me alegra haber descubierto este rincón del verdadero Brasil”.