Mecanismos de opresión contra la comunidad Trans.
Por Gerardo A. Herrera

Defensor Derechos Humanos, Jurista, Presidente Grupo De Facto

El asesinato de una persona mujer trans en Apatzingán, no debe quedar impune.

Transfobia, transfeminicidios, o el odio contra los trans, es producto de una sociedad misógina, machista, patriarcal, que somete, controla y disciplina los cuerpos de lo diverso sexual; el odio exacerbado plantea la muerte, el exterminio de las personas; la diferencia y diversidad sexual no cabe en el mundo de poder del macho, del hombre misógino, del controlador de lo femenino.

En días pasados fue asesinado en Apatzingan el cuerpo de una mujer trans, las razones no importan, lo que importa es que fue asesinado y se debe castigar al o los culpables.

El asesinato de una mujer trans, nos plantea la importancia del tema, no solo en Michoacán también en México; dicha importancia es la violencia transfóbica estructural que viven personas trans, en su día a día, más allá de lo que son, hacen y se desarrollan, la muerte significa la muerte de un ser humano, de una persona, de una dignidad humana; la sociedad igualmente muere cuando muere asesinada una mujer trans, o un hombre trans.

En el 2016, una mujer trans fue asesinada en Zamora Michoacán, le cercenaron sus genitales y los depositaron sobre su pecho; ahora en Apatzingán asesinaron a otra mujer trans esta semana, transfeminicidios que se suceden en distintas partes de México como Veracruz, Puebla, Ciudad de México, Tijuana, Cancún, Chiapas, Guanajuato, Estado de México claro Guerrero, al menos uno en cada una de las entidades señaladas durante el 2016.

Hasta ahora, no se cuenta con un instrumento de seguimiento a los crímenes por Transfobia, o crímenes de odio por Homofobia; en Michoacán el Código Penal contempla el Homicidio calificado por preferencia sexual: “Artículo 121º. Homicidio en razón de la preferencia sexual. Comete el delito de homicidio en razón de la preferencia sexual quien prive de la vida a mujer u hombre por razones de su preferencia sexual o identidad de género, cuando se actualice alguna de las siguientes circunstancias: La víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo o cuando el fin explícito consista en dañar o atacar a la víctima por su preferencia sexual; Cuando existan antecedentes o datos de que la víctima haya sufrido cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar por la condición de su preferencia sexual, por parte del sujeto activo; Cuando existan antecedentes o datos de que la víctima sufrió amenazas relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones de parte del sujeto activo, derivado de su preferencia sexual; y, Cuando el cuerpo de la víctima sea expuesto de manera degradante, con el fin explícito en dañar o atacar a la víctima en su preferencia sexual. El homicidio en razón de la preferencia sexual se considerará homicidio calificado”. Propuesta que hiciera en su momento Grupo de Facto Diversidad Sexual en Michoacán con la Diputada Selene Vázquez Alatorre, entre otros cuatro delitos más en la LXXII Legislatura.

No obstante ello, al parecer y pese a los esfuerzos institucionales de diversos instrumentos de política pública, tanto de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas a través de sus cartillas de atención a Víctimas de Diversidad Sexual, de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos a través de la capacitación y formación de recursos humanos de procuración de justicia y seguridad pública se requieren de protocolos de actuación para la atención de estos hechos delictivos y que los mismos sean tratados como homicidios agravados para que alcancen los delincuentes penas hasta de 40 años de privación de la libertad.

Las muertes de hombres o mujeres trans no se pueden justificar a partir de prejuicios y discriminación por el estereotipo con que se maneja la imagen de las personas trans, porque con ello, lo único que hacemos es dejarlas en el olvido, la impunidad, incluso y en ocasiones de la misma corrupción y el autoritarismo.
En próximos días se llevará a cabo una conmemoración más del día Estatal contra la Homofobia en Michoacán, igualmente una histórica ya Caminata contra la Homofobia, Tranfobia y Lesbofobía, deberá ser este el escapare para visibilizar en ese día y durante todos los días la opresión en que viven las personas trans, quieren por cierto contribuyen al desarrollo del Estado, que participan económicamente en él y que merecen el respeto del Estado Mexicano y del Gobierno de Michoacán y sus municipios como así lo han mandatado a través de pronunciamientos la ONU y la OEA, desde 2008.

En Michoacán tenemos desde el 2016 una Alerta de Violencia de Género, siendo Apatzingán uno de los 14 municipios que la abarca espacialmente. Así observamos que en Apátzingan la violencia a las personas trans, y el fenómeno del transfeminicidio, es una situación que al parecer podría tener tintes de estar normalizada si es que las autoridades no se pronuncian y hacen suyo el caso y lo esclarecen para que no quede en impunidad. Así la violencia que opera día con día en sus diferentes mecanismos y fuerzas, somete y disciplina a los cuerpos de la comunidad trans, quien claman justicia y respeto a su dignidad humana por parte de las autoridades procuración de justicia y seguridad pública quienes tienen mandato de ley para esclarecer los transfeminicidios, cuando menos aquí en Michoacán.
Recordemos que la transfobia, es producto del machismo y del cisgénero heterosexual, también del patriarcado, quienes colocan a la mujer y lo femenino en androcentrismo, esto es en asimetría para someter y controlar generando una posición de inferioridad estructural y desde luego simbólica.

Así aquellos que se feminizan, incluidos los hombres gay y la comunidad trans, pero que además éstos cuestionan la norma sexual y el género y su rol e identidad son patologizadas, rechazadas, violentadas, discriminadas, estigmatizadas, invisibilizadas, muertas, violentadas en sus derechos y libertades (educación, trabajo, salud, vivienda, debido proceso, víctimas, igualdad y no discriminación), y un largo etc.

De ahí que nuestra mirada, cuando hablamos de transfobía no es solo pensar en cuestiones identitarias de violencia para todos y todas, no, la violencia transfóbica tiene componentes especiales derivado de su transgresión del género o del transitar de un sexo a otro, que en sí misma hace que se apliquen los mecanismos de opresión para someter al cuerpo, con los efectos ya definidos de transfeminicidios.

Tal vez sea osado al decirlo, pero la violencia coloca a las mujeres y hombres trans en una permanente y constante vulnerabilidad, y lo es porque exponer los cuerpos como se hace, es tanto como decir los despreciamos, y humillados y no los queremos, no son importantes en nuestra vida y en esta realidad, son asesinados por que no son importantes y no son iguales a los heterosexuales.

Ayer en Pátzcuaro, decía Denis Dresser en su discurso de la entrega de la Presea Gertrudis Bocanegra a Carmen Aristegui, que la violencia en México a matado a periodistas, y yo digo a masacrado a poblaciones como estudiantes, pueblos originarios, a miembros de la diversidad sexual, trabajadores y trabajadoras sexuales, feminicidios como nunca, y ahora tendremos que sumar también a la comunidad trans; situación que por otro lado no nos deja bien parados en América Latica y el Caribe, donde podríamos estar encabezando como País, que la muerte de mujeres trans podría ser primera posición, seguida de Brasil.

En mis posicionamientos siempre he planteado que pese a las normas, las estructuras operativas, y el diseño de políticas públicas, no hemos logrado crear y desarrollar conciencia social, lo que nos hace como sociedad vulnerables, más aun a la comunidad trans quien sufre de ausencia del derecho al trabajo, a la educación, a la salud, y a una permanente violencia cotidiana. En Michoacán al menos 10 marcos jurídicos las señalan, visibilizan a la comunidad trans, pero esto no es suficiente, se requiere de promover el dialogo, la tolerancia, el respeto, la convivencia para arribar a la paz social; no solo lo señalo, paso del discurso al hecho y lo generó con acciones día con día en materia de diálogo, tolerancia, respeto e igualdad.

No obstante de los avances, se requiere de coadyuvar con la comunidad trans, por ello, en el Congreso del Estado en esta LXXIII, se podrá realizar reformas al procedimiento de rectificación de acta de nacimiento por identidad de género, pasando de un proceso judicial a uno de carácter administrativo más ágil, pero que a la vez proteja la identidad y no se pudiera mesclar con cuestiones de oportunismo de grupos delincuenciales que desde luego no son trans. Ahí estriba el apoyo de las legisladoras Yaraví Ávila, Eloísa Berber, y desde luego de Nalleli Pedraza, pero también de la Dirección de Registro Civil del Lic. Hugo Gama, así como de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos y de las organizaciones de personas trans, de ninguna otra organización que no sea trans, sólo ellas y ellos viven estos procesos de opresión.

Por otro lado, se requiere igualmente avanzar en la construcción de un marco jurídico de apoyo a las comunidades trans, donde se precisen cuestiones tan elementales, pero fundamentales como el derecho a la educación, al trabajo, a la salud, a la no discriminación e igualdad. Es un marco jurídico donde todas las comunidades trans deben de participar.

Debe ser un marco jurídico bien pensado, salido de sus propias necesidades y expectativas trans, un marco jurídico que sea de largo aliento, que recupere todos los derechos humanos definidos en los Principios de Yogyakarta, que incluya la normatividad de derechos humanos universal, así como de la Convención Americana de los Derechos Humanos y los derechos humanos reconocidos y protegidos por el Estado Mexicano y Michoacán.