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Si Beatriz at Dinner —una película sobre una masajista y sanadora nacida en México a quien invitan a cenar a la casa de su clienta adinerada, entre cuyos invitados se encuentra un desarrollador de bienes raíces multimillonario al que le apasiona la cacería mayor— parece hecha para Salma Hayek, es porque así fue.

Dos semanas antes de su cumpleaños, en septiembre de 2015, Hayek pasó el día con Miguel Arteta, el director de la película, y Mike White, el guionista, quienes sostuvieron una discusión acalorada sobre el dentista que asesinó al león Cecil, y “el asunto de matar por diversión”, dijo ella.

Después de esa reunión, ambos le dijeron que tenían un proyecto para ella, pero que todavía no lo habían escrito.

Dos semanas después, recibió un correo electrónico de White, que decía: “Feliz cumpleaños. El guion”.

La película, que se estrena el viernes 9 de junio en Estados Unidos, es protagonizada por John Lithgow como Doug Strutt, a quien le importa un comino el caos ambiental que sus proyectos ocasionan y es el pretencioso antagonista de Beatriz.

Cuando conoce a Beatriz, da por hecho que es parte de la servidumbre. Mientras presume que mató a un rinoceronte, mostrando la foto del cadáver en su teléfono, la personalidad serena de ella se quiebra y se desata una guerra de ingenio: un enredo de razas, desigualdad e inmigración desde sus premisas básicas.

Hayek —quien a sus 50 años divide su tiempo entre París, Londres y un rancho para animales rescatados, en el estado de Washington— está casada con François-Henri Pinault, el presidente de Kering (la empresa francesa de artículos de lujo) y con quien tiene una hija, Valentina, de nueve años. En una entrevista en el hotel Mandarin Oriental de Nueva York, la efusiva Hayek habló sobre choques culturales y el presidente Trump. He aquí extractos de la conversación.

Strutt podría ser un personaje muy parecido a Trump. ¿Qué crees que Mike y Miguel querían comunicar a través de este personaje?

Me parece que Trump es el daño colateral de la época en la que vivimos. Y no digo que estamos viviendo estos tiempos por su culpa. No, creo que es lo que hizo que Estados Unidos abriera los ojos en un momento en el que no había claridad.

¿Qué opinas de John Lithgow en ese papel?

Yo pensaba: “¡Pero John es el ser humano más adorable que puede haber!”. ¿Ya lo conoces? Es una locura. Tan dulce. [Da besos al aire] Es casi como si fuera mexicano. Y es tan grande, pero tan angelical, adorable, amable, generoso, un caballero. Y Miguel sabía por qué lo hacía. No quieres a un villano porque no se trata de satanizar a ese otro ser humano, que también tiene un sistema de creencias.

¿Cómo te sientes al presentar esta película en medio del debate migratorio entre México, tu país natal, y el deseo del presidente de construir un muro?

Creo que lo más importante que esta película puede hacer es dar pie a la conversación entre dos estadounidenses, porque me interesa entender cómo piensa la gente que piensa distinto a mí. Pasamos mucho tiempo hablando del muro, cuando el problema de raíz es la reforma migratoria. Ni siquiera hemos llegado a las preguntas correctas. Pensar que un muro te va a mantener a salvo es una idea muy primitiva, porque la historia ha demostrado que no es así. Me gustaría pensar que hay un nivel de sofisticación más alto.

Pareciera que no llevas maquillaje en la película. ¿Eso te preocupa?

Nada de maquillaje y querían que me viera fea a propósito. Y todas las demás son altas. Miguel les puso tacones, para que yo me viera todavía más bajita. Hacía frío cuando filmábamos por la noche y yo traía tantas capas de ropa debajo del vestuario que apenas me quedaba. Me encantó. Me relajé, me dio libertad porque no tenía que hacer ningún esfuerzo. ¿Te das cuenta de lo maravilloso que es no tener que verte de una u otra forma por una sola vez?

¿Cómo manejas los estándares de belleza?

Honestamente, no es algo que me obsesione y me he dado un descanso. A veces, me toma desprevenida y lo odio, pero en este momento, tengo una buena vida, amor y una familia; no necesito impresionar a nadie con mi belleza para obtener lo que quiero. Ya tengo un esposo y llevamos once años enamorados. Tengo a mi hija, lo que que durante un tiempo creí imposible. Tengo a mis hermosos hijos adoptivos: mis animales. ¿Por qué debería preocuparme? Quiero verme bonita para ellos, quiero estar saludable. Pero si no trabajo de nuevo, sé que tuve una buena vida.

¿Qué se siente tener 50 años y trabajar en Hollywood?

Cuando era joven, leí una obra de teatro de Henrik Ibsen que se llama Casa de muñecas. Y pensé: “Es interesante, pero lo que realmente quiero saber es qué le pasa a Nora después de que se va de la casa”. Me di cuenta de que los mejores papeles para mujeres iban a llegar en mis cuarentas porque es cuando una mujer tiene la mayor riqueza, experiencia y sabiduría, además de retos que son más profundos. Si me dijeras hoy que hay una poción mágica que puede hacer que tengas 25 otra vez, nunca la tomaría, porque me gusta más quien soy ahora. Y, a decir verdad, me da curiosidad saber quién seré en el futuro.