SOBRE COSAS DE RELIGIÓN

Por Gustavo Mendoza Pedro

Gustavo Mendoza Pedro , Lic. en Derecho (UMSNH ), Diplomado en Criminalística por la Academia Internacional de Formación en Ciencias Forenses . Ha estudiado Filosofía en Universidad Pontificia (Mex.). ad Pontificia de México. Es asesor jurídico de diversas personas físicas y morales., entre ellas de la Diócesis de Tacámbaro, A.R.

A mí me gusta la forma como está confeccionada nuestra Constitución General. Los artículos 24, 3 y 130 del ordenamiento citado, establecen que nuestro país es un estado laico, en donde, juntamente con ello, se respeta el derecho humano a la libertad de conciencia.

Congruente con ello, me encanta que el sistema educativo público no contemple, como parte del programa de formación del alumno, una asignatura sobre formación religiosa.

Lo que de ninguna manera limita el derecho de toda persona a practicar la religión que desee, o de no practicar ninguna. 

Es, asimismo, congruente con ello, el hecho de que en las escuelas confesionales, privadas, en no pocas de ellas, de forma expresa se postule que la formación se promueve desde los valores cristianos. Desde donde se entiende, se estudia y se busca una forma de procurar una vida humana más digna. Óptica que no prohíbe nuestro régimen constitucional. 

Bajo esa premisa es que vivimos los derechos humanos citados en nuestra sociedad. Creer o no creer en un ser superior es una decisión individual. Y eso nos ha funcionado bien, para evitar problemas que en el pasado se han vivido, y que han lastimado a la sociedad mexicana. 

Ahora, cabe preguntarnos: ¿es bueno creer en la divinidad? La respuesta, considero, debe ser personal. Yo, por convicción creo que sí es bueno. He vivido muchas experiencias personales que me llevan a esa conclusión. Sin hacer a un lado las desviaciones en las que incurrimos constantemente quienes profesamos una religión. Pero precisamente, porque nos sentimos débiles y humanos, es por lo cual acudimos a solicitar ayuda espiritual, para poder reencontrarnos con nosotros mismos y con Dios. 

¿Es malo no creer en la divinidad? Considero, que también, la respuesta debe ser individual. Se tiene que hacer un análisis objetivo y sereno. Yo en esta parte sólo reproduzco lo que decía Cicerón: si la persona humana abandona su parte espiritual, entonces sólo se quedará con la parte animal, y en esa circunstancia, está apto para hacer cualquier fechoría. 

Ahora, yendo al quid del asunto, la nota que dio ocasión a este largo comentario, dice que en el Reino Unido la legislación obliga a que los escolapios tengan, dentro de su programa escolar, el estudio de la doctrina y la práctica consecuente de una religión. No conozco la legislación de los ingleses, por lo que no podría juzgar tal disposición jurídica. Pero si se analiza a partir de los tratados internacionales en materia de derechos humanos, muy probablemente pudiera dársele la razón.