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Hace un año, el FBI le hizo una petición extraordinaria a Apple. Para ver el contenido del iPhone de un terrorista muerto, los funcionarios de la policía querían que la empresa creara una versión hackeable del software que tienen todos los iPhone para poder desbloquearlo.

Para muchos expertos legales, no era obvio que Apple pudiera ganar el casocontra la petición. Sin embargo, ante una fuerte oposición política y legal, la empresa adoptó una postura. Timothy D. Cook, el director ejecutivo de Apple, argumentó que la empresa tenía el deber moral y financiero de proteger la privacidad y la seguridad de sus usuarios. Dejó claro que la compañía obedecería la ley estadounidense, pero solo después de intentar mantener su respeto por la privacidad.

La lucha rindió frutos. En la víspera de un enfrentamiento en los tribunales, el FBI retiró su petición. Vale la pena enfatizar este punto: cuando Apple adoptó una postura pública a favor de la libertad y la privacidad de sus usuarios, el gobierno estadounidense vaciló.

Sin embargo, en China fue Apple quien vaciló cuando se enfrentó a una petición por parte de la autoridad china que regula internet.

Apple eliminó varias aplicaciones VPN —programas de redes virtuales privadas que permiten a los usuarios de iPhone burlar el sistema de censura del gobierno chino— de su tienda de aplicaciones en China. Los desarrolladores que crearon las aplicaciones deben registrarse ante el gobierno, según una ley de ciberseguridad que entró en vigor en enero, y esa ley impone sanciones criminales a Apple y otras empresas que alberguen aplicaciones no registradas.

Sin importar lo que Apple haya hecho en privado para combatir la ley china, la empresa no ha expresado ni una sola crítica en público. En su única declaración pública en torno a la prohibición de las aplicaciones VPN, Apple indicó que le habían “pedido que eliminara algunas aplicaciones VPN en China, las cuales no cumplen con las nuevas regulaciones”, pero señaló que las “aplicaciones aún están disponibles en los demás mercados donde operan”. A pesar de la purga, Apple sostiene que aún hay cientos de aplicaciones VPN disponibles en su tienda de aplicaciones en China, algunas de las cuales siguen sin registro gubernamental.

Si intentan buscar una carta de Cook en el sitio web de Apple en la que se reproche públicamente la intromisión de China en la privacidad y la libertad de expresión de sus clientes, no encontrarán nada. La empresa aún no ha probado completamente su influencia política y económica en China. No ha puesto a prueba el inmenso amor que el público les tiene a sus productos. No ha amenazado públicamente con consecuencias a largo plazo, como recurrir a otras partes del mundo para fabricar sus productos.

Apple removió durante un fin de semana varias aplicaciones de VPN de su App Store en China.Creditos Foto: European Pressphoto Agency

El silencio podría ser táctico: muchos piensan que el gobierno chino no se toma de buen modo las amonestaciones públicas. Sin embargo, la capitulación silenciosa de Apple ante el refuerzo de la censura en uno de sus mercados más grandes constituye de cualquier manera un precedente peligroso.

“La respuesta de Apple es muy decepcionante”, dijo Eva Galperin, directora de ciberseguridad de la Electronic Frontier Foundation, un grupo de defensa de derechos digitales. “Creo que es posible que Apple esté desempeñando un papel más importante tras bambalinas. Pero el problema con eso es que desde afuera parece que no está haciendo nada”.

Esto no solo es un golpe para las libertades de sus clientes en China; los gobiernos autoritarios tienden a copiar lo que funciona. Rusia acaba de aprobar una ley con la que se limitan los VPN. A principios de este año, Apple eliminó la aplicación de The New York Times en su tienda de aplicaciones en China, y tanto Apple como Google eliminaron la aplicación de LinkedIn de sus tiendas de aplicaciones en Rusia. En Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha pedido medidas legales más firmes contra la prensa. Además, se puso del lado del FBI en la batalla de los iPhone.

Lo que pasa en China no se queda en China.

“Creo que es posible que Apple esté desempeñando un papel más importante tras bambalinas. Pero el problema con eso es que desde afuera parece que no está haciendo nada”.

EVA GALPERIN, DIRECTORA DE CIBERSEGURIDAD DE LA ELECTRONIC FRONTIER FOUNDATION

Podría ser ingenuo esperar que la empresa adopte una postura pública respecto al gobierno chino. Claro, se trata de la compañía más valiosa del mundo con extensas inversiones y operaciones en China, justamente ahí Apple también es una empresa extranjera; por lo que debe obedecer leyes locales y enfocarse en sus resultados. El mercado chino representa un cuarto de las ventas de Apple y muchos analistas consideran que la región es un área clave de crecimiento para la compañía.

¿Entonces qué debían hacer? ¿Arriesgar sus operaciones por unas cuantas aplicaciones?

Además, el silencio de Apple no es inusual. Mientras que las empresas estadounidenses de tecnología a menudo critican las decisiones de funcionarios estadounidenses, se muestran reacias a hacer lo mismo en China. La última semana de julio, Amazon también comenzó a prohibir los servicios de VPN de la versión china de su plataforma de cómputo en la nube, llamada AWS. Facebook ha estado explorando maneras de ganarse al gobierno chino. Google eliminó muchos de sus servicios del mercado chino en 2010, y culpó a la censura de ello, pero últimamente están estudiando nuevas formas de regresar.

También hay una defensa moral para la decisión de Apple de someterse sin un enfrentamiento público: a pesar de la prohibición de las aplicaciones VPN, a los usuarios chinos de internet les podría ir mejor si Apple está presente en China que si se va. Su tienda de aplicaciones aún les proporciona acceso a millones de estas aplicaciones que quizá no encontrarían en otros sitios en China. Además, las aplicaciones de comunicaciones de Apple en China siguen estando libres de la censura gubernamental. Por ejemplo, iMessages –la aplicación de mensajes de texto de Apple– y FaceTime –su aplicación de video y llamadas– están protegidas mediante cifrado de extremo a extremo, lo cual permite que los usuarios chinos se comuniquen libremente.

Sin embargo, esto podría tener una utilidad limitada.

“La situación solo puede empeorar”, dijo Xiao Qiang, un activista chino de derechos humanos y profesor adjunto en la Escuela de Información de la Universidad de California en Berkeley. Xiao considera que las más recientes prohibiciones son el comienzo de una nueva ola de censura al internet en China. Y no se cree el argumento de que decir algo públicamente habría sido contraproducente para Apple.

“Deberían decir algo”, comentó. “Son una empresa estadounidense, después de todo. Y son una compañía global que establece estándares de privacidad y libertad de expresión en muchos mercados fuera de China. Así que si tienen que hacer las cosas de manera distinta en China, deberían explicar públicamente por qué… porque esa actitud podría ser importante internacionalmente, incluso para Estados Unidos”.

¿Qué es el VPN?

Las aplicaciones VPN, de redes virtuales privadas, son una manera de cifrar los datos que envías y recibes mediante una conexión a internet, y ofrecen cierto grado de seguridad cuando se utilizan con una conexión wifi pública. En China se utilizan para acceder a sitios bloqueados por el llamado Gran Cortafuegos.