Carla da Cunha tiene un presupuesto estrecho con el que hallar una nueva vivienda en Lisboa, la capital portuguesa de moda, o de lo contrario ella y sus dos hijos quedarán en la calle.

 No pudo renovar el alquiler de su apartamento de 20 metros cuadrados en el codiciado barrio de Alfama luego de que fue comprado por una compañía que ofrece a turistas lugares para rentar a corto plazo.

“Nací en Lisboa y me crié en Lisboa, y ahora no hay un lugar para mí en Lisboa”, dijo da Cunha, quien depende de un subsidio gubernamental de 485 euros (575 dólares) para sumar a sus ingresos como vendedora de artesanías.

“Los pobres como nosotros ahora son vistos como veneno, veneno que tiene que ser eliminado y nos están sacando del barrio”, añadió.

Debido a que Lisboa se ha transformado de una ciudad tranquila a uno de los destinos turísticos más demandados de Europa, los críticos dicen que los residentes locales están siendo desalojados de su propia ciudad para dar paso a una élite internacional.

La cantante Madonna y las estrellas Monica Belluci y Michael Fassbender son algunos de los extranjeros que según la prensa compraron propiedades en Lisboa en el último año.

Los alquileres subieron a medida que la demanda aumentó y los propietarios cambiaron a lucrativos servicios de alquiler de corto tiempo como Airbnb.

Los residentes locales que ganan el sueldo mínimo de Portugal de 557 euros dicen que los están echando de sus viviendas subiéndoles el alquiler en lugares donde han vivido por décadas. Da Cunha, que paga 220 euros al mes, afirmó que no puede acceder a ninguna vivienda en el mercado actual.

Portugal fue nombrada el mes pasado como el mejor destino de Europa para expatriados para vivir en 2017 y el mejor del mundo en calidad de vida, en una encuesta publicada por la red social InterNations.

Los precios de las viviendas en Lisboa aumentaron en un 25 por ciento desde el 2011, según Confidencial Imobiliário, una compañía que a sigue la información del mercado de bienes raíces.

Patrícia Barão, del equipo residencial de la firma de bienes raíces JLL en Lisboa, dijo que la ola de extranjeros comprando propiedades el algo que nunca había visto.

“El año pasado fue el mejor de nuestra historia, y este año se encamina a ser incluso mejor”, dijo, y añadió que seis de cada 10 de sus clientes eran extranjeros, de los que brasileños, franceses, turcos y chinos encabezan la lista de compradores de 43 países.

El auge de los bienes raíces y la llegada de turistas a sus arenosas playas e históricos castillos ayudaron a impulsar la recuperación tras una crisis económica y de deuda que comenzó en 2010.

COLOR Y VIDA

Los veteranos de Lisboa dicen que el auge de las propiedades, alimentado por exenciones de impuestos para inversores extranjeros, ha desplazado a decenas o cientos de miles de personas en el país más pobre del oeste de Europa.

En una carta abierta al gobierno, el grupo activista Morar em Lisboa dijo que las comunidades locales que le dan color y vida a la ciudad están al borde del colapso y pidió que se introduzcan controles de alquiler.

Dijo que la especulación se ha visto impulsada por un programa de visa dorada, que otorga la residencia portuguesa a compradores extranjeros que gasten al menos 500.000 euros en bienes raíces, lo que les permite viajar libremente dentro de los 26 países que integran la zona Schengen de Europa.

Más de 4.400 extranjeros, en su mayoría inversores chinos, adquirieron visas doradas desde el 2012, según datos oficiales.

Los desarrolladores dicen que los inversores extranjeros le están haciendo a Lisboa un servicio al renovar un enorme número de edificios desvencijados que los propietarios no han podido restaurar.

(1 dólar = 0,8442 euros)

Editado en español por Patricia Avila. La Fundación Thomson Reuters es la rama caritativa de Thomson Reuters que cubre noticias sobre temas humanitarios, derechos de la mujer, corrupción y cambio climático. Visite news.trust.org