Un grupo de forenses internacionales dijo el viernes que el poeta chileno y premio Nobel de Literatura Pablo Neruda no falleció de cáncer como se informó inicialmente, por lo que no descartaron una posible intervención de “terceros” en su muerte, ocurrida durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Personas tocan el ataúd del poeta chileno y premio Nobel Pablo Neruda antes de volver a ser enterrado, en una ceremonia Santiago , Chile, Abril 25, 2016 . REUTERS/Ivan Alvarado

Los expertos debatieron esta semana en Santiago las posibles causas de la muerte de Neruda y entregaron sus conclusiones al juez Mario Carroza, a cargo de la investigación.

“Los estudios con relación al índice de masa corporal, utilizando el diámetro de su cinturón, todo eso de forma rotunda nos permite excluir al 100 por ciento la existencia de caquexia”, dijo el profesor español Aurelio Luna.

La causa de muerte del autor de “20 poemas de amor y una canción desesperada” no fue la “caquexia” o descomposición provocada por un cáncer de próstata, explicó.

Los forenses detectaron un elemento que podría corresponder a una bacteria cultivada en laboratorio, lo que será revelado por otro estudio cuyos resultados se conocerán entre seis meses a un año.

“Con los resultados actualmente existentes (…) no podemos ni excluir ni afirmar la naturaleza, natural o violenta, de la muerte de Pablo Neruda”, agregó Luna.

El escritor, entonces miembro del Comité Central del Partido Comunista y el intelectual chileno más importante de la época, murió el 23 de septiembre de 1973, dos semanas después del golpe militar que llevó al poder a Pinochet.

Manuel Araya, chofer del poeta, ha dicho en varias ocasiones que Neruda recibió una inyección mortífera por parte de agentes de la dictadura que se infiltraron en la Clínica Santa María, la misma en que nueve años después murió en extrañas circunstancias el expresidente Eduardo Frei Montalva.

Poco antes de su muerte, Neruda había recibido un ofrecimiento para vivir en México, desde donde hubiese podido liderar la oposición a Pinochet.

Un avión esperaba en el Aeropuerto de Santiago para el viaje previsto originalmente para el 22 de septiembre de 1973, el que luego fue postergado por decisión del poeta para dos días después.

Reporte de Antonio de la Jara; Editado por Javier López de Lérida