Ayuntamientos en crisis

Hugo Rangel Vargas/ Grupo Crónicas Revista

Hugo Rangel Vargas, Economista, Politólogo, Activista Social

 

Justo en la discusión anual de Presupuesto de Egresos de la Federación y del Paquete Económico en su conjunto, aparece con recurrencia en los últimos años la situación financiera por la que atraviesan los gobiernos municipales del país. Y es que desde hace años la Conferencia Nacional de Municipios de México ha venido alertando sobre la grave situación por la que atraviesa este nivel de gobierno.

A decir del co-Presidente de esta organización, Víctor Báez Ceja, al menos un millar de los más de dos mil ayuntamientos del país están al borde del colapso, situación que tiene en permanente vilo las posibilidades de los gobiernos locales para abastecer de servicios elementales para la población como lo son el agua, la recolección de basura, los panteones, los rastros, entre otros.

Una razón fundamental de esta situación se encuentra en el régimen fiscal que es en exceso centralista. El gobierno federal concentra casi la totalidad de las facultades legales para el cobro de impuestos y transfiere a los estados y municipios un porcentaje ínfimo de los recursos que recauda.

Tan sólo por citar un ejemplo, de los recursos provenientes de impuestos e ingresos petroleros, la federación traslada a los otros niveles de gobierno 24 centavos de cada peso por la vía de las participaciones de ingresos federales y 20 centavos de cada peso a través de las llamadas aportaciones federales. Esto ocurre muy a pesar de que, conceptualmente, el gobierno federal es un ente abstracto desprovisto de territorio, puesto que significa la representación de un pacto entre entidades libres y soberanas.

Mientras esto sucede en el país, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, ha recomendado al gobierno de la república que instrumente acciones tendientes a incrementar las capacidades recaudatorias de los gobiernos municipales. Esto parecería una tarea urgente para colocar al país en los estándares de otras naciones del continente. En Brasil y en Argentina, por ejemplo, los ingresos tributarios de los gobiernos estatales y municipales representan el 10.1 y el 4.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que en México esta cifra asciende al 0.6 por ciento.

Sin embargo, las consideraciones de este organismo internacional son omisas de las deficiencias estructurales y añejas que tienen los gobiernos locales para poder enfrentar la tarea del cobro de impuestos.

Por años debilitados, los ayuntamientos poco pueden hacer, por ejemplo, para poner frente al poder económico y la capacidad de corromper instituciones que tienen grandes corporativos o empresas, o bien, para medrar las redes de complicidad política que tendió durante décadas el partido dominante y que permitían usar el pago del predial o del servicio del agua como una moneda de negociación que servía para pagar favores políticos a lugartenientes y cacicazgos.

La crisis más grave que enfrentan los gobiernos municipales, no sólo es económica o financiera, también es organizacional e institucional. La modernidad sigue siendo una entelequia para cientos de alcaldes que son exigidos en sus resultados, pero que tienen pocas herramientas, y en algunos casos escazas capacidades gerenciales y de gestión, para hacer frente a los retos de una sociedad con un mayor grado de complejidad.

Twitter: @hrangel_v