LA INTIFADA de la UMSNH

Por Teresa Da Cunha Lopes/ Grupo Crónicas Revista

Teresa Da Cunha Lopes, Investigadora de la UMSNH, especialista en Derecho Comparado

 

Condenar las acciones de los dominados y permanecer silenciosos ante las exacciones de los dominantes parece ser lo “políticamente “correcto en algunos sectores morelianos.

Jamás se le ha oído protestar contra los ataques cometidos por la clase política contra los crímenes del poder contra la educación pública y el permanente chantaje financiero desde el poder contra la Universidad, plasmado en la sistemática retención de rubros que ya están presupuestados, en la omisión de pago del convenio de gratuidad y, en los recortes al presupuesto ordinario.

En los dos últimos años, en particular, hemos asistido al recrudecer de los ataques políticos contra Nuestra Máxima Casa de Estudios, robustecidos por el silencio cómplice de nuestras autoridades internas y una campaña mediática de odio que vomita bilis redes sociales al ritmo millonario del “chayote”.

No está claro, en otros términos, que la causa de la educación pública, motor de desarrollo del estado, haya ganado algo con esta radicalización de la situación. Resulta, por demás evidente que los michoacanos, que tienen a más de 50 mil hijos en los salones de clase de la Casa de Hidalgo, han sido las víctimas de los “sismos” artificialmente provocados contra la UMSNH por una clase política mezquina, ignorante y “doctorada” en moches, pero sin consciencia social, sin respecto por el conocimiento y sin visión de estado.

Muy al contrario, lo seguro, lo absolutamente seguro, es que los michoacanos tienen mucho que perder con los ataques sistemáticos y frontales a la UNIVERSIDAD ; que van a ser las mentalidades más sensatas que aún alberga en su seno las que acaben siendo laminadas por este estallido de violencia y de autoritarismo que se manifiesta a cañonazos de recortes sobre recortes ; y que los últimos partidarios del “acuerdo” sobre reforma de las jubilaciones serán los que, junto con lo que resta del bando de la “reforma integral de la ley orgánica “ , paguen un alto precio por las imprecaciones y chantajes irresponsables de los talibanes de la SEP y de las Comisiones legislativas.

¿Cuándo se ha oído a un diputado preocuparse por la causa Nicolaita? ¿Cuándo ha publicado un editorial sobre la violencia de los recortes a las instituciones de educación superior, estatales y autónomas? Lo único que le interesa y pretende, es la “reforma”.

Pero una reforma a la “Trump”, una “reforma” en la que las imposiciones presupuestarias que impiden el acceso de millares de jóvenes que aspiran a una educación superior (y que año con año son rechazados) no serían desmanteladas, una “reforma” que significaría que la seguridad laboral de un trabajador de la educación vale menos que la “necesidad” de tener una flotilla de helicópteros para los “viajes” de “trabajo”. Una reforma en que los tres sectores, académicos, alumnos, administrativos, son invisibles, descartables.

Inadmisible hay que considerar también la fórmula ‘reforma unilateral desde el legislativo’ o “’espiral de represalias’ que, al equiparar a los trabajadores de la educación (docentes y/o administrativos) con bandas y a las víctimas del “sismo de los recortes” con los causantes de la “quiebra técnica” fomentan la confusión. Tales fórmulas no son sino una incitación a volver a empezar otro ataque, bajo la cobertura de la manipulación informativa y de la difamación de individuos y de gremios.

Insoportable es, por la misma razón, la retórica del ‘llamamiento a la moderación’, o la invitación a no ‘soliviantar las calles’, que invierte, ella también, el orden de las causas y hace como si el docente / administrativo o el alumno en situación de legítima defensa tuviesen las mismas culpas que aquel que ha decidido “decapitar” la educación superior pública después de sembrar el máximo terror laborar posible en su ambiente de trabajo.

¿Legítima defensa? ¿No os dice nada? El derecho de nos defendernos , a pesar de la asimetría de posiciones y de recursos , contra aquellos que nos quieren someter , vía desigualdad en la asignación de subsidios federales por cada alumno, contra el talón de hierro de la mediocridad de una visión política para Michoacán basada en el paradigma de la “utilidad de la pobreza” como instrumento de control político, a la precarización laboral , al sacrificio de generaciones completas , al mantenimiento de la inseguridad, de la corrupción, de la permanencia de las discriminaciones.

La defensa de la Universidad Michoacana es la defensa de un Michoacán más justo. Es la defensa de un Michoacán con igualdad de oportunidades para sus jóvenes. Es la defensa de un Michoacán con futuro en la nueva Sociedad de la Información y del conocimiento.

Esto vale bien iniciar una “Intifada” por la UMSNH, una lucha que es asimétrica, pero ineludible. El paro de brazos caídos y los amparos por vía judicial son los primeros pasos. Aceptemos algunas molestias momentáneas en nuestras rutinas diarias, porque lo que está en juego es mucho mayor, grave y consecuencial que una “hora de clase perdida”.

Recordemos que en los meses que han precedido a los últimos acontecimientos, hemos sufrido numerosos ataques en forma de nuevas reglas de evaluación, de recortes al presupuesto de becas a los alumnos, de congelamiento del reconocimiento de las promociones, sin que los medios se preocuparan verdaderamente por ello.

Pero, no olvidemos que el “clima “de los ataques a la universidad pública hoy es la debilidad de las democracias. Resistir es, hoy, un imperativo moral, no solamente una necesidad pragmática. Seamos todos uno en defensa de la UMSNH. Declaremos el estado de “Intifada” por la UMSNH, con la UMSNH y desde la UMSNH.