UMSNH: DE LOS “BERRINCHES “Y DE LAS REFORMAS

Por Teresa Da Cunha Lopes

Teresa Da Cunha Lopes, Investigadora de la UMSNH, especialista en Derecho Comparado

Existe una diferencia fundamental entre una “berrinchada” y una reforma.

La primera tiene el furor de la “pataleta” del niño mal educado y consecuencias, normalmente, desastrosas. Los únicos resultados visibles de los “caprichos” son la destrucción masiva de todo lo que estaba al alcance.

En su opuesto, las reformas son procesos pensados, calculados para solucionar problemas estructurales, permitiendo en la fase de transición la operatividad cotidiana de las organizaciones, estableciendo etapas de implementación, con metas definidas, objetivos intermedios, ejercicios de prospectiva para reducir al mínimo las pérdidas, pero, que finalmente permiten soluciones que aseguran crecimiento y reconstruyen esperanzas.

El problema reside en que pensar, diseñar, iniciar e implementar las reformas cuesta caro y es un proceso lento.

De hecho, ninguna reforma es una “receta de ahorro” en el inmediato. Una institución en “quiebra técnica “, no puede transitar a un periodo de reformas sin antes colocar en marcha un plan de saneamiento financiero que pasa por la reestructura de la deuda y la financiación del peso de esta reforma, rubros que el presupuesto ordinario tiene que contemplar para no entorpecer las operaciones sustantivas cotidianas.

Así que no confundamos los “discursos” construidos sobre el rencor personal de un funcionario de tercero nivel y de su íntima porta voz local con dictámenes técnicos con validez operativa. Mucho menos, con una “estrategia de rescate” de la UMSNH. Todo lo contrario. Sobre todo, no podemos permitir que la “berrinchada “secuestre el futuro de la UMSNH, a través de una “ley orgánica “a modo, producida desde el autoritarismo. Ni que, a partir de la compra de espacios “publicitarios”, desde los medios de comunicación intenten crear una percepción de farandulización de “reformas” con “buenos” y “villanos”

Involucrar a los actores institucionales y a todos los sectores en el proceso de reforma, a través de sus organizaciones, bajo la vigilancia democrática y debate crítico constructivo, es, en último análisis, el mejor instrumento para asegurar el suceso de cualquier reforma. Pero, no es el único instrumento. De hecho, será imposible su activación si no se atiende un peligro urgente.

Lo más urgente es eliminar la histeria que se instaló en el discurso de los protagonistas de la “berrinchada”, eliminando la posibilidad de que instalen, a través de la producción del caos, las condiciones para un “golpe de estado “interno, a falta de no poder concretizar su jugada de ajedrez personal por vía “legislativa”.

Seamos claros, una “berrinchada” necesita de caos. Es el caos que han intentado instalar con la repetición, cada año en los últimos cinco años, del mismo chantaje presupuestal y del mismo ataque laboral. Ellos necesitan del caos en la UMSNH para romper el tejido interno de la institución. Y, no seamos ingenuos, necesitan de realizar la fractura en tiempo récord, porque el tiempo político se les acaba. En julio 2018 estarán, probablemente, en la calle, sin responsabilidades federales y sin curul.

O sea, no es a la UMSNH que se le “acaba” el tiempo, como no lo quieren hacer creer. Es aquellos que necesitan de encontrar otros espacios, antes de la elección del 2018, que les urge fracturar la UMSNH, ahogarla en la deuda, someter a sus tres sectores, para tener control sobre la UMSNH. Para tal necesitan de impedir la producción de una solución a la crisis que ellos. (as) mismos(as) artificialmente provocaron. Están obligados (as) a provocar más caos.

Nosotros, los universitarios, necesitamos de estabilidad. Estabilidad para poder continuar con el proceso de reforma que ya iniciamos. Un proceso de reforma que solo puede ser exitoso si existir rescate financiero y estabilidad institucional.

Ahora bien, la estabilidad institucional pasa, en este momento, por el respaldo al rector Medardo Serna (aunque me cueste decirlo) y no por “guillotinar “desde una tribuna externa (a la cual nosotros, las tres comunidades de la UMSNH no podemos subir para responder) su gestión. Principalmente, cuando los ataques vienen de quien quiere (re) apoderarse de la Torre de Rectoría.

Pero, no solo. Un proceso de reforma exitoso pasa por el rescate financiero, obligatoriamente plasmado en un presupuesto que contemple (realmente) la reestructuración de la deuda, el reconocimiento de los rubros necesarios para la operatividad ordinaria de la UMSNH, la aportación que cubra el financiamiento de las prepas y el cálculo del costo de la disposición constitucional de la gratuidad.

Paso por alto, porque sería un golpe bajo (propio al grupo que nos dejó como “herencia “el abismal déficit, pero que no es mi estilo), hablar del ataque de Alzheimer que, como una epidemia, se apoderó de algunos personajes.
Lo que no puedo escamotear bajo el tapete del oportunismo es lo que todos sabemos. Que este es el momento de unión de todos los universitarios, ya que sabemos por experiencia secular, que la resistencia a las “ocurrencias “pseudo políticas es necesaria para la supervivencia de la UMSNH.

Sabemos, también, que los “platos rotos” de las “berrinchadas” de los grupos de interés los tendrá que pagar en carne propia cada Universitario. Así que, es entendible, que hayamos desarrollado, de forma empírica, una enorme desconfianza de las “reformas” que nos vienen del exterior y, sobre todo en la forma de “urgencia “basada en la necesidad de un dúo de encontrar otro trampolín político, en tiempos de incertidumbres electorales.

Tenemos un proceso de reforma en marcha. Tenemos una comunidad activamente interesada en un proceso integral de reforma y que conoce a fondo la problemática, sabe de las fortalezas académicas de la UMSNH , está entrenada para retirar enseñanzas del análisis comparativo de otras experiencias de reformas y, principalmente, tiene una visión académica anclada en un cosmopolitismo de formantes teórico -prácticos que nos permite hablar de las vías de transformación de la universidad, en la transición a estructuras adecuadas a la 4a. Globalización.

Ayer, precisamente, un grupo de investigadores publicó un documento que debería ser leído por todos (as) y servir como un aporte fundamental para encontrar soluciones.

Soluciones para el rescate financiero de una institución de educación superior pública que, tan solo en el año lectivo 2016-2017, “atendió a 51,863 alumnos: 9,896 en bachillerato, 1,004 en nivel técnico, 39,186 en licenciatura, 182 en especialidades, 1,112 en maestrías y 483 en doctorado”.

Institución que ofrece 41 programas de licenciatura, y 62 programas de posgrado. Institución que se encuentra entre las 10 mejores universidades del País. Es bueno, como decía un amigo en Facebook, “recordar estos datos ahora que los medios de comunicación la mencionan tanto”.

Ahora bien, ninguna solución será posible, ahorcando intencionadamente a la UMSNH. Ninguna reforma será posible bajo recortes. La reforma integral de la UMSNH obliga a un refinanciamiento, una verdadera inversión, que debe ser inyectada a través de un refuerzo masivo del presupuesto asignado a la UMSNH y complementada con rubros de programas específicos.

En caso de que el Legislativo estatal no atienda la necesidad de eliminar los recortes arbitrarios a la educación superior y, en particular a la UMSNH , estaremos frente a un caso concreto de existencia de una omisión legislativa que vulnera derechos fundamentales, como es derecho a una educación de calidad .