Piden “sentido común” en asilo a menores

Fuentes:swissinfo.ch y agencias

La convocatoria ‘Para una Suiza que respeta los derechos de los niños y los refugiados vulnerables’ fue lanzada por primera vez en abril de 2017 y ratificada este lunes con ocasión del Día Universal del NiñoEnlace externo, decretado por las Naciones Unidas.

Las entidades civiles, incluidas Amnistía Internacional Suiza (AI)Enlace externo y la Organización Suiza de Ayuda a los Refugiados (OSAREnlace externo), solicitaron a la ministra de Justicia, Simonetta Sommaruga, convocar a una reunión para escuchar sus demandas, entre las cuales, una mayor indulgencia al aplicar la ley de asilo a los menores.

Piden una aplicación menos estricta de los llamados Reglamentos de Dublín,Enlace externo que estipulan que el primer país al que llega un solicitante de asilo es responsable del tratamiento de su expediente, una práctica que genera miles de reasentamientos cada año.

Cuando se trata de niños, dicen las ONG, estos reenvíos pueden tener graves consecuencias, desde la interrupción de los procesos educativos y de desarrollo de los jóvenes que ya han comenzado a adaptarse a la vida en un país, hasta la separación de sus padres, en algunos casos.

Tales prácticas, aunque consistentes con las regulaciones de Dublín, contravienen los principios básicos de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, anotan los organismos civiles. Por lo tanto, en casos extremos o cuando haya fuertes razones humanitarias, debe evitarse el reasentamiento forzoso, anotan.

Ningún cambio de ley es necesario, dice la convocatoria, simplemente una “llamado al sentido común”. Los textos de Dublín incluyen la llamada “cláusula discrecional” que puede invocarse en ciertos casos.

Estricto cumplimiento

Suiza es un estricto ejecutor del acuerdo de Dublín: en 2016 devolvió a 3 750 personas y aceptó las solicitudes de asilo de 469. Solamente Alemania y Suecia enviaron a más personas de vuelta, pero también aceptaron a muchas más: 12 091 y 3 306, respectivamente.

El acuerdo de Dublín se ha visto sometido a una gran presión en los últimos años, debido al gran número de refugiados y migrantes que huyen de las regiones circundantes. Entre 2009 y 2015, el número de solicitudes de asilo en toda Europa aumentó en más del doble.