Reuters/ Por David Morgan y Amanda Becker

El Senado de Estados Unidos aprobó por un estrecho margen una reforma fiscal el sábado, en un gran paso para los republicanos y el presidente Donald Trump hacia su objetivo de reducir los impuestos para las empresas y los ricos, a la vez que ofrece varios cambios para los ciudadanos.

En la imagen, el líder republicano de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, sale de la cámara durante el debate de una reforma fiscal, en Washington, el 1 de diciembre de 2017. REUTERS/James Lawler Duggan

En lo que sería el mayor cambio en las leyes fiscales del país desde la década de 1980, los republicanos quieren sumar 1,4 billones de dólares en 10 años a la deuda nacional de 20 billones de dólares para financiar cambios que dicen que impulsarían una economía que ya está creciendo.

 En comentarios a la prensa cuando salía de la Casa Blanca rumbo a Nueva York tras la votación antes del amanecer, Trump elogió al Senado por aprobar una “tremenda reforma tributaria” y afirmó que “la gente a va a estar muy, muy feliz”.

“Estamos un paso más cerca de unos ENORMES recortes de impuestos para las familias trabajadoras de América”, escribió el mandatario un tuit por la mañana.

Las bolsas de Estados Unidos han subido durante meses por la esperanza de que Washington conceda reducciones fiscales significativas para las empresas.

Celebrando la victoria del Senado, los líderes republicanos predijeron que las rebajas fiscales alentarían a las empresas a invertir más y a impulsar el crecimiento económico.

“Ahora tenemos una oportunidad de hacer a Estados Unidos más competitivo, de evitar que los empleos se marchen fuera y dar un alivio sustancial para la clase media”, dijo Mitch McConnell, líder republicano en el Senado.

El Senado aprobó la ley por 51-49 y los demócratas se quejaron de que unas enmiendas de última hora para ganar el voto de republicanos escépticos estaban mal redactadas y eran vulnerables a posteriores cambios por parte de abogados y contadores.

“Los republicanos han conseguido tomar un proyecto de ley malo y hacerlo peor”, dijo el líder demócrata del Senado Chuck Schumer. “Bajo la oscuridad y con la ayuda de las prisas, una serie de cambios de última hora llevará incluso más dinero a los bolsillos de los ricos y de las más grandes corporaciones”, agregó.

Ningún demócrata votó a favor de la ley, pero fueron incapaces de bloquearla porque los republicanos tienen una mayoría de 52-48 en el Senado.

La próxima semana probablemente comenzarán las negociaciones entre el Senado y la Cámara de Representantes, que ya aprobó su propio proyecto de reforma fiscal, para homologar sus respectivos planes.

Trump quiere que eso suceda antes de fin de año, lo que le daría a él y a los republicanos su primera gran victoria legislativa de 2017 pese a que tienen el control de la Casa Blanca, el Senado y la Cámara de Representantes desde que asumió el cargo en enero.

En virtud de la reforma tributaria, el impuesto corporativo se reducirá permanentemente al 20 por ciento desde el 35 por ciento, mientras que los beneficios futuros en el extranjero de empresas estadounidenses quedarán ampliamente exentos de tributación.

Para los individuos, la tasa fiscal máxima para los que ganan más se reducirá ligeramente.

Reporte adicional de Susan Cornwell, Susan Heavey, Richard Cowan y Patrick Rucker en Washington; y Caroline Valetkevitch en Nueva York. Traducido por la Redacción de Madrid. Editado por Patricio Abusleme vía Mesa Santiago