La “neutralidad de Internet: UE vs EE. UU.

Por Teresa Da Cunha Lopes / Grupo Crónicas Revista

Teresa Da Cunha Lopes, Investigadora de la UMSNH, especialista en Derecho Comparado

La importancia de Internet radica en un principio clave que emana del reconocimiento del acceso a Internet como un derecho fundamental: todos podemos comunicarnos con todos de la misma forma, sin discriminación. Esto es conocido como el principio de la “neutralidad de Internet”.

La Unión Europea, con un posicionamiento contrario al de Estados Unidos, adoptó a finales del año pasado (noviembre del 2016) un Reglamento sobre la neutralidad de la Red y el roaming que es aplicable en los 28 Estados miembros de la UE.

Tal vino a reforzar un proceso de reconocimiento de la importancia de la neutralidad de Internet como pilar normativo conducente la creación de un espacio único europeo en materia de telecomunicaciones .Desde el 30 de abril 2026 que las normas comunitarias para garantizar la neutralidad de la Red están en vigor y a finales de agosto del año pasado, la Comisión reconocía que las directrices aprobadas por la Asociación Europea de Reguladores de Telecomunicaciones (BEREC) para aplicar las normas sobre neutralidad de la red eran “coherentes” con la normativa . Estas directrices BEREC obligan las operadoras a “no bloquear, discriminar o ralentizar el tráfico de Internet “, independientemente de los contenidos o de quién sea el proveedor.

El Reglamento europeo defiende los derechos del usuario frente a los intereses comerciales, adoptando el punto de vista de los fundadores de Internet, tratando de evitar, contrariamente a lo aprobado en Estados Unidos, que un modelo costoso y anticompetitivo impere en el ciberespacio.

Así las cosas, el Reglamento de la Unión Europea prohíbe a los proveedores de acceso a Internet gestionar el tráfico en sus redes para favorecer ciertos servicios ( “gestión razonable del tráfico”), así como priorizar ciertos servicios por una supuesta congestión en sus redes (“gestión excepcional del tráfico por congestión”) u ofrecer un acceso privilegiado a “servicios especializados” al mismo tiempo que servicios de acceso a Internet para eludir las reglas que garantizan la neutralidad de la Red. Finalmente, juridifica como discriminatorio el dar acceso a algunos servicios de forma gratuita, injusta y anticompetitiva a la vez que cobran una tarifa a los clientes para descargar otros servicios (zero rating).

Ahora bien, lo que acaba de ser aprobado por el Senado estadounidense viene a revertir lo que parecía ser una convergencia paradigmática entre la Unión Europea y EE. UU. sobre la cuestión de la neutralidad de Internet que imperó durante la presidencia de Obama.

Con efecto, la FCC (sigla de la agencia estadounidense que regula las comunicaciones en Estados Unidos) había aprobado en el 2015, en una votación por una mayoría de tres comisarios contra dos, regular a favor de la norma conocida como “neutralidad en la Red”.

Esta posición fue respaldada, entonces por el presidente Obama, por organizaciones en defensa de los derechos civiles y por algunas empresas surgidas en la era digital como Twitter, Tumblr, Amazon, Yahoo! Netflix o Etsy. consiguió.

Sin embargo, otras corporaciones como Comcast y Verizon decidieron pugnar contra las normas de la FCC en tribunal. En junio del 2016, después de que un tribunal de apelaciones federal apoyara las nuevas reglas de Obama para preservar la llamada neutralidad en la Red frente a la impugnación de grandes corporaciones como Comcast y Verizon, parecía que habíamos ganado una importante victoria legal en la batalla por garantizar el acceso al Internet a gran velocidad.

Con efecto, la sentencia del Tribunal de Apelación consideraba que Internet es “un servicio básico como la electricidad, el agua o el teléfono, y las empresas no pueden limitarla por el uso que se vaya a hacer de ella, aunque favorezca a la competencia”.

Es esta posición jurisprudencial, que respaldaba las medidas implementadas por la Administración de Barack Obama para garantizar la igualdad de acceso a Internet que queda anulada, en la espera de una nueva batalla legal, por el nuevo voto de la Comisión de la FCC.

Sin embargo, las condiciones y los equilibrios políticos han cambiado desde la elección de Trump. Hoy por hoy, la FCC está bajo control republicano y, aprobó por tres votos contra dos, la retirada de las medidas establecidas en 2015 con Barack Obama para blindar la equidad en Internet.

Estamos frente a dos visiones contrarias sobre el futuro de Internet . Mas allá de un análisis aislado sobre los meandros de las implicaciones económicas de dos opciones normativas enfrentadas es necesario colocar este nuevo episodio de divergencia entre dos bloques geoeconómicos estratégicos , como lo son la Unión europea y Estados-Unidos en el contexto de una ruptura paradigmática mucho más amplia y profunda. Es una fisura que implica una ruptura civilizacional bajo ejes contrarios activados por visiones divergentes del futuro.

Fisura que ya era evidente desde el pronunciamiento de la administración Trump denunciando el Acuerdo de París sobre el cambio climático. Tal como en último punto, “Europe is the place to be”, o sea la visión de futuro y la opción político-jurídica del reglamento europeo es la que fortalece la posición y los derechos del individuo en la 4a fase de la globalización, en el ciberespacio y en el control de las estructuras de la Sociedad de la Información.