Reequilibrar el poder entre el trabajo y el capital

Por Teresa Da Cunha Lopes

Teresa Da Cunha Lopes, Investigadora de la UMSNH, especialista en Derecho Comparado

Resumen: Si no aprovechamos los procesos de reforma para solucionar el problema de las desigualdades y la cuestión del nuevo equilibrio de poderes entre patronato y trabajadores al interior de la empresa moderna, estaremos reproduciendo un modelo de estructura de creación de riqueza que es, al mismo tiempo,  obsoleto  en términos productivos y, pernicioso bajo el punto de vista de la justicia social.

Morelia, 3 de febrero 2018.-Manifiesto por un nuevo equilibrio entre empresa y trabajo.

En México, cuando se habla de las empresas, el debate está secuestrado por los empresarios. Ahora bien, una empresa no se limita al empresario y, este es solo uno eslabón de la misma. Frente al proceso de reformas laborales es necesario ver a las empresas como un ecosistema cuyo funcionamiento depende de un reequilibro entre las diversas partes que la constituyen, en particular sobre la cuestión de la gobernanza y de la supresión de las grandes desigualdades salariales. Una visión moderna de las relaciones sociales, económicas y empresariales es necesaria.

Es una economía que está en transición a contextos centrados en el conocimiento y en la información como bases de cada una de sus cadenas: la producción, la productividad y la competitividad es urgente repensar el papel de las empresas en la sociedad a partir del énfasis en la interdependencia de todos los sistemas de los nuevos “ecosistemas” y de las nuevas estructuras laborales.

Estamos inmersos en un proceso, típico de la 4a. globalización, en que los flujos de conocimiento y los transvases de I&D (centros de investigación, universidad, empresas) se traducen en la aparición progresiva de nuevas formas de organización social y productiva que refiere a un modelo que ha producido profundos cambios en nuestro mundo a finales del siglo pasado (AVARO :2006), los cuales se han acelerados y acentuados en el comienzo de la presente centuria. Y por supuesto, ha tenido efectos básicos sobre la organización, condiciones, relaciones y protección jurídica laborales, (MAZZUCCONI :2006), en particular como medio de innovación y de creación.

Sus grandes consecuencias, radican en cómo se genera productividad, es decir, riqueza, en cuanto base material para lo que luego podamos hacer. Por ejemplo, reforzar el “Estado de bienestar” y ampliar la protección social en lugar de desmantelarlo. Esto es un problema difícil de resolver en una época de crecientes problemas sociales y que, al momento de haber más abundancia, no se ha resuelto (DA CUNHA LOPES et allii: 2013).

Los cambios tecnológicos distintivos de la economía del conocimiento no sólo inciden en las formas de producir los bienes de consumo masivo y en la redefinición de los modelos organizacionales empresariales para la competitividad en el mercado; también transforman el comportamiento de los individuos, de sus relaciones de trabajo, del papel del Estado como regulador y del mundo laboral en su conjunto. La información y el conocimiento son medios de producción y al desplazar progresivamente al trabajo manual se han creado una nueva clusterización de servicios e industrias.

Es, entonces innegable el papel, cada vez más central, de las empresas en la transformación de la sociedad moderna. Las empresas no solo son el lugar de creación de riqueza sino también el lugar donde se coloca (y se tiene que aportar la solución) la cuestión del cambio climático, un lugar de innovación tecnológica y social, si no, también, el lugar donde se forman y enquistan las desigualdades salariales. O sea, en las empresas están los frentes de las batallas presentes y futuras, en particular la definición de las vías de un mundo con calidad de vida, justicia y equidad o bien, en su contrario, de la opción por la distopía.

Si no aprovechamos los procesos de reforma para solucionar el problema de las desigualdades y la cuestión del nuevo equilibrio de poderes entre patronato y trabajadores al interior de la empresa moderna, entonces estaremos reproduciendo un modelo obsoleto de estructura de creación de riqueza y, un modelo pernicioso de injusticia social. O sea, estaremos paralizando la necesaria evolución de las estructuras de producción y de las estructuras laborales.
Creo que todos concordarán conmigo que es mejor resolver las desigualdades a medida que se forman, en lugar de tratar de mitigarlas más tarde con impuestos redistributivos. Porque una cosa es real: a democracia política no existe plenamente si no se entiende como democracia social. Así que es urgente reequilibrar el poder entre el trabajo y el capital

Notas:
Avaro, Dante (2006). “La economía del conocimiento y su gestión”, Ciencia y Desarrollo. Agosto, vol. 32, no. 198. Disponible en: http://www.sociedadinformacion.unam.mx/

Da Cunha Lopes et alli (2013) , Economía del Conocimiento y su Impacto en las Estructuras Laborales, RICJ Año II Número 3 Agosto 2013 – Enero 2014 ,https://revistainternacionalcienciasjuridicas.org/…/econom…/

Le Monde (2017), « Ne nous laissons pas confisquer le débat sur l’entreprise par le patronat »
http://www.lemonde.fr/…/ne-nous-laissons-pas-confisquer-le-…

Mazzucconi, San Martín C. (2006), “Efectos de la Globalización sobre las condiciones de trabajo y empleo: especial referencia a España”. Conferencia Magistral, Seminario Derecho y Globalización, Veracruz, México, 8-11 Marzo